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Nueva ley antiruido sacude a los motociclistas. ¿Podran sancionarte sin un sonómetro?

La nueva ley antiruido en Colombia pone a las motos bajo la lupa y abre la puerta a sanciones sin medición técnica. Analizamos qué dice la norma, cómo funciona la denuncia ciudadana y por qué genera tanta polémica entre los motociclistas.

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La discusión sobre el ruido de las motos en Colombia volvió al centro del debate público. Esta vez no se trata de un nuevo operativo ni de campañas pedagógicas, sino de una norma que permitiría sancionar a motociclistas únicamente con la queja de los vecinos, sin necesidad de una medición técnica con sonómetro en el lugar de los hechos.

Desde PubliMotos analizamos qué dice realmente esta ley, cómo se aplicaría, qué riesgos implica para los usuarios de motocicletas y por qué ha generado preocupación entre expertos en movilidad, derecho y asociaciones de motociclistas.

El origen de la ley: ruido, convivencia y presión ciudadana

El punto de partida de esta normativa es claro, el ruido excesivo se ha convertido en uno de los principales problemas de convivencia urbana. Así lo reconocen distintos estudios y autoridades locales, que señalan a las motocicletas, especialmente aquellas con modificaciones en el escape, como una de las fuentes más frecuentes de contaminación auditiva en zonas residenciales.

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De acuerdo con información publicada, la nueva ley busca dar más herramientas a las autoridades locales para actuar frente a quejas ciudadanas reiteradas, sin depender exclusivamente de operativos técnicos que, en la práctica, son escasos y difíciles de ejecutar de forma permanente.

El argumento de fondo es que no todas las ciudades cuentan con sonómetros disponibles las 24 horas, ni con personal capacitado para hacer mediciones técnicas inmediatas. Por eso, la norma abre la posibilidad de iniciar procesos sancionatorios basados en denuncias ciudadanas formales.

¿Cómo funcionaría una multa sin sonómetro?

Uno de los aspectos más polémicos de la ley es que la simple queja de un vecino podría ser suficiente para iniciar una sanción. Según se explica, el procedimiento no necesariamente implica una multa automática, pero sí habilita a la autoridad de tránsito o policía para actuar sin medición técnica previa.

En la práctica, esto podría traducirse en:

  • Llamados de atención formales
  • Comparendos por presunta alteración del orden público
  • Inmovilización preventiva del vehículo en casos reiterados

Todo esto sin que exista un registro en decibeles que pruebe objetivamente el nivel de ruido emitido por la motocicleta en ese momento.

Un cambio frente a la norma tradicional

Hasta ahora, la regla general indicaba que para sancionar por ruido era necesaria una medición técnica, comparando el sonido emitido con los límites establecidos por el Ministerio de Ambiente. Con esta ley, el enfoque cambia hacia un modelo más subjetivo, centrado en la percepción de la comunidad.

Y ahí surge la gran pregunta: ¿qué tan justo es sancionar sin una prueba técnica clara?

La medida no solo afecta solo a las motocicletas y automóviles particulares, sino que se extiende hacia el transporte público, buscando proteger el derecho al descanso en zonas residenciales y urbanas. El límite técnico quedó establecido en los 86 decibeles.

Superar esta barrera sonora activa de inmediato la infracción C28, una sanción vinculada a la contaminación auditiva y la alteración de la convivencia.

Las principales preocupaciones de los motociclistas

1. Subjetividad y abuso

Uno de los temores más frecuentes entre los motociclistas es la subjetividad de la denuncia. El ruido puede percibirse de manera distinta según la persona, el momento del día o incluso conflictos previos entre vecinos.

“No es lo mismo una moto con escape modificado que una de fábrica pasando a altas revoluciones”, señalan expertos consultados por medios especializados. Sin un sonómetro, todo queda a interpretación.

2. Motos de serie en riesgo

Otro punto crítico es que muchas motos cumplen con la norma de fábrica, pero aun así pueden resultar molestas en ciertos contextos urbanos. Una motocicleta de media o alta cilindrada, completamente original, puede ser percibida como ruidosa en una calle estrecha o en horarios nocturnos.

Esto abre la puerta a que usuarios que no han modificado sus motos también sean sancionados, algo que genera un fuerte sentimiento de inseguridad jurídica.

3. Falta de pedagogía

Desde Publimotos.com consideramos que el enfoque punitivo sin una estrategia pedagógica clara es problemático. La ley parece avanzar más rápido que la educación vial, dejando al motociclista como el principal señalado, sin distinguir entre quienes alteran deliberadamente sus motos y quienes circulan dentro de la legalidad.

¿Qué dicen las autoridades y los defensores de la norma?

Los defensores de la ley argumentan que no se trata de una “cacería” contra las motos, sino de una herramienta para mejorar la convivencia. Señalan que la denuncia ciudadana no actúa sola, sino que debe estar respaldada por procedimientos administrativos y verificación posterior.

Además, recuerdan que el ruido excesivo sí es una infracción, y que durante años ha sido difícil de controlar precisamente por la falta de equipos y personal.

En ciudades con alta densidad de motocicletas, las quejas por ruido se han disparado, y las autoridades locales ven en esta norma una forma de responder a una demanda social creciente.

¿Qué pueden hacer los motociclistas ante este nuevo escenario?

Ante la entrada en vigor de esta ley, los motociclistas deben:

  • Evitar modificaciones en el sistema de escape
  • Mantener la moto en condiciones originales y bien ajustadas
  • Circular con especial cuidado en zonas residenciales y horarios nocturnos
  • Conocer sus derechos frente a un comparendo y exigir el debido proceso

También es fundamental documentar el estado original de la moto, especialmente en modelos de mayor cilindrada, para evitar sanciones injustas.

Un debate que apenas comienza

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La nueva ley antiruido no solo sacude a los motociclistas, sino que plantea un debate más amplio sobre convivencia, derechos individuales y límites de la autoridad. El reto estará en cómo se aplique: si se convierte en una herramienta razonable para controlar abusos reales o en un mecanismo que castigue indiscriminadamente.

Desde PubliMotos seguiremos atentos a su implementación, porque el impacto de esta norma va mucho más allá del ruido: toca directamente la relación entre motociclistas, autoridades y ciudadanos.

Hecho por periodistas, con uso de IA

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