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CFMoto 650 GT

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Una moto versátil con practicidad moderna La 650GT está preparada para cubrir largas distancias. Su posición ergonómica facilita la conducción en el ambiente urbano y en carretera. Con un motor de 2 cilindros en línea y 8 válvulas, es capaz de producir hasta 62 caballos de fuerza, lo que la convierte en una moto rápida y ágil en la carretera. También, cuenta con un sistema de refrigeración líquida y una transmisión de seis velocidades, brindando una conducción suave y eficiente. Entre sus características destacan el diseño aerodinámico y su amplio espacio de almacenamiento.

Precio de la CFMoto 650 GT: 39.990.000 COP

*Los precios, las especificaciones y demás datos suministrados pueden modificarse en cualquier momento. Los precios no incluyen costos de matrícula, SOAT e impuestos de rodamiento. Toda la información suministrada es meramente informativa e ilustrativa y se encuentra sujeta a cambios y modificaciones sin previo aviso y por ende NO constituye una oferta comercial ni se puede asimilar a ella. Regirán las condiciones vigentes al momento de la negociación. Para mayor información y para conocer el equipamiento definitivo del vehículo, el precio y las versiones disponibles en Colombia consulte un asesor comercial o un distribuidor autorizado.

Diseño

Tiene la altura ideal para sentirse integrado a la moto por su comodidad. Combina potencia y estilo. Parabrisas con diseño aerodinámico, ajustable manualmente hasta 60 mm.

Seguridad

Cuenta con suspensión ajustable KYB delantera y trasera que reduce las vibraciones y frenos ABS Continental.

Tecnología

Pantalla display full color TFT, con indicadores precisos y que se adaptan a las condiciones de luz con un modo especial para conducción nocturna. Tiene puerto USB de 12 voltios para cargar dispositivos. La 650GT integra dos modos de manejo: Touring y Sport.



Actualidad

De la Gixxer al maxi-scooter: nuestra primera experiencia en ruta con la Honda ADV 350

¿Cómo se siente salir a carretera por tercera vez en la vida y hacerlo al lado de un peso pesado como la Honda ADV 350? Les contamos nuestras impresiones de primera mano desde el asfalto rumbo a tierra caliente: aceleración, comodidad, suspensiones Showa y lo que le hace falta en tecnología a este imponente maxi-scooter.

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Hoy fue una experiencia bastante interesante en mi primera salida a prueba. No es solo montar en moto, viajar y ya. Hay una serie de componentes que la hacen diferente. Ese es el verdadero disfrute del “viaje”. Se puede detallar lo que no se detalla comúnmente en una salida rutinaria en moto o scooter.

Antes de entrar en materia, hay que ser claros en algo: esta es apenas mi tercera salida en moto fuera de Bogotá. Además, es la primera en una máquina de 250 cc, pues mi moto es 150 cc y casi no sale de la ciudad. En definitiva y comparando, son mundos totalmente diferentes. También el disfrute en carretera es mucho mayor.

Lo primero: la “bajada” a tierra caliente

Salida de Bogotá pasada por agua, nada raro ni novedoso; tocó usar la indumentaria de protección para estos casos, aunque uno siempre se alcanza a mojar un poco. Voy bajando en la Suzuki Gixxer 250, una excelente moto de muy buena marcha. Su reacción es alegre al acelerar, frenos de 10 puntos y una comodidad interesante. ¿La máquina protagonista de la prueba? La Honda ADV 350: un señor scooter en toda la regla. A pesar de yo ser un «novato» en esto de los viajes largos, pude abrir el acelerador en los tramos permitidos. La Honda demostró ser harina de otro costal.

Lea también: El «efecto 200 cc»: ¿por qué el SOAT cuesta el triple?

En los momentos en que logré alcanzarla y detallarla de cerca, noté lo básico: la iluminación es buena. Aunque la intensidad en altas es justa, la profundidad podría ser mayor. Esto es porque por el diseño de la óptica, parece que en ciertos espacios la luz no fluye del todo. Son detalles mejorables tratándose de un sistema Full LED.

Comodidad que llama la atención

El piloto se ve muy cómodo en el asiento; es amplio y tiene buenos acabados. La posición de manejo es totalmente recta. Esto evita el cansancio en la espalda, una gran ventaja de los scooters en general. Pero en esta Honda se nota un trabajo superior.

De esto se desprende la postura de las manos. En mi caso, suelo sufrir de fatiga en los hombros por la posición a la que estoy acostumbrado en mi moto. En la ADV 350 el cuento es completamente diferente: hombros descansados y relajados, brazos a media altura. Además, no están tan estirados frente al manillar, codos semiflexionados y una postura muy cómoda para soportar trayectos largos.

Aparte, el manillar no es exageradamente alto. Yo mido 1,79 m, y el manillar —estando de pie junto al scooter— me queda un poco más arriba del abdomen. A mi parecer, es una altura muy acertada.

Aceleración y velocidad

Al principio mencionaba que este scooter sorprende por su aceleración en la arrancada. La velocidad que toma no tiene absolutamente nada que envidiarle a una moto del mismo cilindraje con caja mecánica. Lo mejor es que no se siente revolucionada al acelerar y ofrece cero vibraciones cuando suben las RPM. Esto indica, a mi juicio, un trabajo sobresaliente del fabricante. Consiguió un motor potente con una estructura sumamente estable, evitando movimientos o sensaciones extrañas al conducir.

¿Y la tecnología?

En este apartado siento que se le pudo exigir un poco más. Si bien cuenta con una excelente pantalla TFT de 5” con gran resolución —que no pierde brillo ni nitidez bajo el sol, permitiendo ver los indicadores sin esfuerzo—, carece de conectividad Bluetooth. Hoy en día, cuando la mayoría de los usuarios quiere estar conectado o proyectar los mapas directamente en la pantalla, esta ausencia obliga a recurrir a soportes externos. Eso sí, equipa un puerto USB tipo C, algo ya indispensable y estandarizado. Es un punto que Honda debería pulir en un diseño tan moderno y vanguardista.

Las suspensiones son otra historia

Acá hay que dárselá toda a Honda por montar unas suspensiones de primer nivel. Adelante lleva una horquilla invertida de 37 mm con 125 mm de recorrido, y atrás un doble amortiguador con depósito separado y 130 mm de recorrido, todo firmado por Showa. Se nota que la marca no escatimó en gastos.

Esto se comprobó cruzando los molestos resaltos de la carretera y en un par de pruebas de frenado y estabilidad que hicimos en ruta: la respuesta fue impecable, logrando un andar sumamente fluido y suave.

Cosas que no me gustaron mucho

A decir verdad, siendo un usuario 100% acostumbrado a las cajas manuales, las objeciones son mínimas. La principal sigue siendo la falta de conectividad Bluetooth, sobre todo sabiendo que competidores directos en el segmento de los maxi-scooters ya la incorporan de serie. Esta conectividad facilita el uso de los mapas.

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Se entiende perfectamente que una marca de tanta tradición como Honda priorice la ingeniería pura y el desempeño del motor —que al fin y al cabo es el corazón del vehículo—. Pero hoy en día los pequeños detalles tecnológicos marcan la diferencia frente a la competencia.

Veredicto PubliMotos

Este es un análisis a priori, basado en lo que viví en una ruta hacia un clima cálido y de menor altitud frente a Bogotá. Allí el scooter responde de una manera totalmente distinta. Dicho esto, me atrevo a decir que la Honda ADV 350 va a dar mucho de qué hablar, y para bien.

De hecho, en las paradas para comer o descansar, era inevitable ver cómo la gente se acercaba a detallarla, a preguntar qué cilindrada tenía y de qué marca era. Es un vehículo que no pasará desapercibido y que todos querrán probar.

(Quedan todos invitados a ver el contenido completo que se está subiendo sobre este scooter en las redes de PubliMotos, de la mano del experto que sí la montó, la probó y la entendió mejor que nadie. Solo les adelantamos algo: no es para nada un scooter aburrido).

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Actualidad

El «efecto 200 cc»: ¿por qué el SOAT cuesta el triple?

Dar el salto de una motocicleta de 190 cc a una de 220 cc en Colombia implica cruzarse con un duro golpe al bolsillo: la tarifa del SOAT se dispara y llega a ser hasta el triple de costosa. Aunque subir de cilindrada suele significar ganar en seguridad activa y tecnología, la regulación actual penaliza a la mediana cilindrada con cobros sin subsidio, distorsionando el mercado de usadas y aumentando la evasión. En PubliMotos le explicamos por qué los 200 cc se convirtieron en un castigo tarifario.

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El Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) se mantiene en el centro del debate público para la comunidad de las dos ruedas. Sin embargo, dentro de la regulación vigente existe un umbral muy claro pero sumamente costoso para los usuarios: los 200 centímetros cúbicos (cc).

Pasar de 199 cc a 205 cc en la tarjeta de propiedad apenas representa una pequeña ganancia en torque y potencia para el uso diario. Sin embargo, en términos tributarios y de aseguramiento, la diferencia golpea de forma directa el presupuesto del motociclista.

La brecha económica: el salto tarifario en cifras

El origen de este desequilibrio se remonta a la implementación de la tarifa especial con descuento del 50% decretada por el Gobierno Nacional. Dicha tarifa buscó aliviar los costos operativos del transporte popular y laboral. Este beneficio cubre únicamente a:

  • Motocicletas de menos de 100 cc.
  • Motocicletas de 100 cc y hasta 200 cc.

En el momento en que una motocicleta figura en el RUNT con 201 cc o más, pierde inmediatamente el subsidio estatal. Además, entra en la categoría de tarifa plena o «alto cilindraje» según el esquema de la Superintendencia Financiera.

En la práctica: el propietario de una moto de 150 cc o 190 cc paga un valor sustancialmente reducido en comparación con el usuario de una 250 cc o 300 cc, aun cuando esta última sea utilizada exactamente para el mismo fin: transporte diario al trabajo o herramientas de mensajería y viajes continuos.

Comparativo estimado del impacto en el bolsillo

Categoría en tarjeta de propiedadEsquema tarifarioCosto aproximado anualImpacto relativo
Motos 100 cc a 200 cc (Ej: Pulsar NS200, FZ 150)Con descuento especial (50%)Franja reducida (aprox. $300.000 – $350.000)Base
Motos de más de 200 cc (Ej: Dominar 400, MT-03, Duke 250)Tarifa plena (Sin subsidio)Franja alta (aprox. $800.000 – $900.000+)Hasta 2.8 veces más costoso

¿Por qué la regulación se quedó atascada en el pasado?

Históricamente, los reglamentos técnicos catalogaron a cualquier motocicleta que superara los 200 cc como un vehículo de uso recreativo, deportivo o de lujo. Esto se hizo bajo el supuesto de que su propietario contaba con una capacidad económica holgada.

Sin embargo, la realidad de la movilidad en Colombia ha cambiado drásticamente en la última década:

  1. Evolución del perfil del usuario: quienes adquieren motocicletas de 250 cc a 400 cc hoy en día no siempre lo hacen por lujo. En gran medida son trabajadores que realizan largos desplazamientos intermunicipales. Además, hay personas que buscan un vehículo con la potencia suficiente para adelantar en carretera de manera segura.
  2. El «castigo» a la seguridad activa: las motos de más de 200 cc suelen incluir de fábrica elementos clave de seguridad como frenos ABS de doble canal, embrague antideslizante (slipper clutch) y control de tracción. Paradójicamente, el motociclista que invierte en una máquina más equipada para proteger su vida termina pagando un SOAT drásticamente superior al de quien circula en una moto básica sin sistemas antibloqueo.
  3. Subsidio cruzado y siniestralidad: la mayor parte de los accidentes de tránsito en el país involucran motocicletas de bajo cilindraje (100 cc – 150 cc) debido a su alta densidad en las calles. Por lo tanto, al otorgar un descuento masivo a este grupo, la balanza financiera del sistema busca equilibrarse cobrando la tarifa completa al segmento superior.

Distorsión del mercado: motos «199 cc» y golpe a la reventa

Esta barrera de los 200 cc ha modificado el comportamiento tanto de las marcas de motocicletas como del mercado de vehículos usados:

  • Ingeniería para el mercado colombiano: las ensambladoras conocen perfectamente este impacto. Por eso, el mercado nacional está lleno de modelos diseñados u homologados intencionalmente con cilindradas de 198 cc, 199.5 cc o 160 cc. Así, las marcas ajustan el motor para no rozar el límite legal y evitan que sus clientes queden atrapados en la tarifa costosa del SOAT.
  • Efecto en la reventa de usadas: comprar una motocicleta usada de 220 cc o 250 cc de años anteriores hoy en día representa un reto comercial. Muchos compradores prefieren abstenerse de adquirir referencias como una Pulsar 220 o una Fazer 250 usada. Esto se debe a que el costo anual del SOAT equivale al 10% o 15% del valor comercial de la misma moto.
  • El riesgo de la evasión: al sentir que la tarifa es desproporcionada, miles de propietarios de motos de mediana cilindrada terminan rodando sin SOAT vigente. Esto incrementa el riesgo social y sobrecarga el sistema de salud pública cuando ocurren siniestros.

¿Cuál es la solución que pide la comunidad de motociclistas?

Voceros del sector, asociaciones de motociclistas y analistas de movilidad coinciden en que el corte tajante en los 200 cc es obsoleto y poco técnico. La propuesta central que se debate en las mesas de trabajo busca:

  • Tarifas escalonadas: crear tramos intermedios (por ejemplo: de 201 cc a 300 cc, y de 301 cc en adelante) permitiría que el salto no sea tan abrupto.
  • Premio a la conducción segura: calificar la tarifa según el historial de siniestralidad del conductor y la presencia de sistemas de seguridad como frenos ABS. Esto sería más justo que juzgar únicamente el cilindraje del motor.

Si usted planea subir de cilindrada, recuerde que al calcular el costo de mantenimiento de una 250 cc o más, el valor del SOAT debe considerarse como un gasto fijo mayor. Esto puede condicionar la viabilidad de la compra.

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Motos legendarias en Colombia y sus herederos

Hay amores que no se olvidan y máquinas que construyeron el ADN del motociclista colombiano. Nombres como la Yamaha DT 125, la incombustible Suzuki GN 125 o la mítica Pulsar 220 moldearon a generaciones de moteros. Aunque hoy el mercado evoluciona a pasos agigantados con inyección electrónica, pantallas TFT y sistemas ABS, el eco de esos motores sigue vivo. Analizamos los modelos que se convirtieron en leyenda en nuestras carreteras y cuáles son las motos actuales que heredaron su trono.

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El parque automotor de nuestro país tiene memoria. No importa cuánta tecnología de punta, conectividad o diseños futuristas desembarquen en las vitrinas nacionales. En cada semáforo de barrio, en las trochas veredales y en los talleres de esquina todavía se recuerda con respeto a ciertas motocicletas que lo aguantaron todo.

Aquellas máquinas no se convirtieron en mitos por campañas de marketing multimillonarias, sino por su capacidad para soportar la exigente geografía colombiana, el trabajo pesado, el maltrato y la falta de mantenimiento riguroso. Sin embargo, el tiempo no perdona. Además, las normativas ambientales junto a la evolución del mercado terminaron jubilando a varias de ellas.

Hoy la pregunta es inevitable: ¿quiénes recogieron el testigo en las vitrinas?

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La escuela de la indestructibilidad: Del alambre a la tecnología

A finales de los 90 y durante los años 2000, el motociclista colombiano buscaba una premisa básica: que la moto no se varara nunca y que si fallaba, se pudiera arreglar con un alicates y un trozo de alambre en la mitad de la nada.

Sin embargo, las exigencias del motociclista moderno cambiaron. El usuario actual ya no tolera las vibraciones excesivas, consumos desmedidos de aceite o frenos de tambor que requerían oraciones para detenerse sobre mojado.

«Una moto se convierte en leyenda no por cuántas unidades vende en preventa, sino por la cantidad de anécdotas, kilómetros y talleres que sobrevive en la memoria colectiva de un país tan exigente como Colombia.»

Las leyendas y sus verdaderos herederos en la calle

La fiera de la trocha y el campo: de la Yamaha DT 125 a las ‘Mini-Adventure’

Hablar de la Yamaha DT 125 (y su hermana mayor la Calibmatic 175) es hablar del mito de las dos tiempos en Colombia. Era la moto para todo: trocha, trabajo pesado, viajes intermunicipales y pique urbano.

  • Su heredero espiritual: el hueco que dejó la DT en la aventura y la versatilidad no lo llenaron las monocilíndricas sencillas. En cambio, lo llenó el floreciente segmento de las Mini-Adventure y Crossovers de cilindrada media. Modelos como la CFMoto 450MT, la Royal Enfield Himalayan 450 o la Honda XR 190L recogieron a ese motero que quiere cruzar el país sin importar si el asfalto se acaba.

El caballo de batalla urbano: de la Suzuki GN 125 al fenómeno de las 125 cc modernas

La Suzuki GN 125 se convirtió en el referente absoluto del trabajo diario, la mensajería y la economía. Un motor monocilíndrico indestructible con carburador que resistió décadas de maltrato.

  • Su heredero espiritual: la posta en el trabajo urbano hoy la llevan máquinas que sumaron tecnología sin perder la fiabilidad. La TVS Raider 125, la Bajaj Pulsar NS 125 / N160 y la Hero Eco 100/100 Max son las herramientas que hoy mueven la economía de las ciudades. Pero ahora vienen con tableros digitales, frenos combinados (CBS) e inyección electrónica (EFI).

La deportividad accesible: de la Bajaj Pulsar 220 y Yamaha FZ16 a las Naked de alta tecnología

Cuando la Pulsar 220 (con su carenaje semi-frontal) y la Yamaha FZ16 (con su estética musculosa de llanta ancha) llegaron a Colombia, democratizaron la velocidad y el diseño agresivo para el motociclista joven.

  • Su heredero espiritual: hoy ese trono de la «moto deportiva del pueblo» se disputa con dientes y uñas. La Suzuki Gixxer 250, la KTM Duke 250/390 y las emergentes CFMoto 300NK / 450NK son las encargadas de entregar esa dosis de adrenalina. Además, estas motocicletas están respaldadas por frenos ABS de doble canal, embrague antirrebote y modos de manejo.

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El contraste generacional: ¿extrañamos la sencillez?

Existe un debate permanente entre los moteros de la «vieja guardia» y las nuevas generaciones. Mientras los veteranos añoran la entrega de potencia inmediata y la simplicidad mecánica sin electrónica de antes. Por otro lado, los jóvenes moteros priorizan la seguridad activa, la comodidad en el tráfico pesado y los tableros conectados al celular.

Lo cierto es que las marcas que dominan el mercado entendieron que para triunfar en Colombia hay que respetar el pasado. Si una moto no demuestra casta y resistencia real en nuestras calles destapadas y elevaciones a más de 2.600 metros de altura, el público colombiano no la perdona.

Veredicto PubliMotos

Las leyendas no mueren, solo evolucionan. Las motos que construyeron la cultura motera en Colombia dejaron un legado imborrable. Por otra parte, los modelos que hoy ocupan las vitrinas han sabido recoger esa herencia combinando la rudeza que exige nuestra geografía con la seguridad y eficiencia que demanda el mundo actual.

¿Cuál de estas leyendas fue tu primera moto o la que más recuerdas? ¿Crees que alguna moto moderna logrará ser tan mítica como la DT 125 o la GN 125? Los leemos en los comentarios.

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