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Motos en Colombia: ¿El empleo real supera los 130.000 puestos?

El empleo industrial es apenas la primera capa de una economía que también incluye ingresos, ahorro, acceso al trabajo y movilidad.

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Por Karim Chalá

Las motos generan mucho más empleo del que parece. Esa es precisamente la conclusión a la que deberíamos llegar después de conocer que la industria de motocicletas genera en Colombia 130.206 empleos. La cifra, presentada a partir del informe de Impacto Social 2025 de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, incluye los empleos directos e indirectos de las ensambladoras y toda la cadena de comercialización, distribución, servicio técnico y posventa. De esos 130.206 puestos, 24.494 están relacionados con las ocho ensambladoras afiliadas a la ANDI y otros 105.712 corresponden a actividades como concesionarios, talleres, repuestos y distribución.

La cifra cuenta solo una parte del fenómeno

Pero voy a decir algo que puede sonar un poco fuerte: 130.000 empleos me parece una cifra irrisoria frente a lo que realmente representa la motocicleta en Colombia. No porque el dato de la ANDI esté mal, sino porque estamos midiendo solamente una parte del fenómeno. Estamos contando a las personas que trabajan alrededor de la industria, pero no necesariamente a todas aquellas que utilizan una motocicleta como herramienta para producir ingresos. Y ahí es donde, en mi opinión, cambia completamente la discusión.

Porque una motocicleta no termina su impacto económico cuando sale del concesionario. Ahí es cuando realmente empieza.

Cuando la moto se convierte en herramienta de trabajo

Una moto puede ser utilizada por una persona que trabaja haciendo domicilios, por alguien que transporta pasajeros, por un mensajero, por un técnico que visita clientes, por un comerciante que necesita desplazarse entre municipios, por una persona que trabaja en seguridad, por alguien que transporta productos, por un trabajador independiente o simplemente por una persona que necesita llegar todos los días a su lugar de trabajo sin gastar una parte importante de su ingreso en transporte público.

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Y aquí tenemos que recordar algo que muchas veces se pierde cuando hablamos de las motocicletas únicamente como vehículos: para millones de colombianos la moto es un activo.

No es solamente el vehículo que los lleva de la casa al trabajo.

Es la herramienta con la que pueden trabajar.

La forma de llegar a un empleo al que antes no podían acceder fácilmente.

Es la posibilidad de hacer una actividad adicional después de la jornada laboral.

Y en muchos casos también es una forma de ahorrar.

Un activo especialmente relevante para los hogares populares

La propia industria ha encontrado que la motocicleta tiene un peso especialmente importante en los hogares de menores ingresos. De acuerdo con información de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, más del 90% de los hogares que tienen motocicleta pertenecen a estratos bajos y medios-bajos. El mismo informe señala que para muchos de estos hogares la moto representa un medio accesible de transporte y, en algunos casos, incluso el primer patrimonio adquirido por una familia.

La economía que empieza después del concesionario

Entonces, cuando hablamos de los 130.000 empleos, yo creo que estamos hablando de la primera capa de una economía mucho más grande.

Porque una cosa es decir que hay 130.206 personas trabajando en la industria y otra muy diferente es preguntarnos cuántas personas dependen económicamente de que una motocicleta funcione.

Ahí aparecen los domicilios. Aparecen los trabajadores de plataformas, los mensajeros,los pequeños comerciantes. Están los talleres independientes. Hay quienes venden accesorios, llantas, lubricantes y repuestos, quienes lavan motos, quienes las transportan, los instructores, los seguros, las financieras. Aparecen los trabajadores que utilizan la moto para desplazarse todos los días y que, gracias a ella, pueden aceptar un empleo más lejos de su casa.

Y esto último también tiene un valor económico que es muy difícil de meter en una sola cifra.

Más de un millón de nuevos activos de movilidad

En 2025 Colombia registró 1.100.166 motocicletas nuevas, de acuerdo con las cifras de ANDI y Fenalco. Es decir, en solamente un año entraron al país más de 1,1 millones de nuevos activos de movilidad.

Ahora hagamos un ejercicio muy sencillo, solamente para dimensionar la magnitud y no para decir que esa es la cantidad exacta de personas beneficiadas.

El DANE calcula que en Colombia el hogar promedio está compuesto por 2,86 personas. Si cada una de esas 1,1 millones de motocicletas nuevas de 2025 estuviera asociada a un hogar diferente, estaríamos hablando de aproximadamente 3,15 millones de personas vinculadas a esos nuevos vehículos. Claro, esto es solamente una aproximación matemática: hay hogares que tienen más de una moto, personas que compran una segunda motocicleta, empresas que adquieren vehículos y motocicletas que se utilizan directamente para actividades comerciales. Por eso no podemos decir que 3,15 millones de colombianos se beneficiaron de las motos nuevas de 2025. Pero sí nos ayuda a entender que estamos hablando de una escala completamente diferente a los 130.000 empleos de la cadena industrial.

Millones de hogares y trabajadores dependen de una moto

Y si ampliamos la mirada al parque existente, la dimensión es todavía mayor. Para 2023, la industria estimaba que 4,894 millones de hogares colombianos tenían motocicleta y que el 33,7 % de los usuarios la utilizaba para trabajar, aumentar sus ingresos o combinar transporte y trabajo. Ese mismo estudio calculaba que las motocicletas empleaban a más de 2,6 millones de personas.

Pero hay cifras todavía más recientes.

En 2026, un reporte basado en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE señaló que más de 6,16 millones de hogares colombianos tienen al menos una motocicleta y que más de 13 millones de personas dependen de este vehículo para trabajar. El mismo reporte indica que el 95,1 % del parque está en hogares de estratos 1, 2 y 3.

Y ahí está, para mí, la verdadera discusión.

Comprar tiempo, movilidad y capacidad de generar ingresos

Cuando alguien compra una moto, no necesariamente está comprando simplemente un vehículo. Puede estar comprando tiempo, movilidad y, en algunos casos, capacidad de generar ingresos.

Una persona que antes gastaba diariamente una cantidad importante de dinero en transporte puede utilizar la moto para reducir sus costos de desplazamiento. Otra persona que vivía limitada por las rutas y horarios del transporte público puede ampliar el radio en el que busca trabajo. Y una más que ya tiene empleo puede utilizarla para generar ingresos adicionales. Y una persona que trabaja directamente con la moto puede convertir ese vehículo en una herramienta productiva.

Eso también es economía.

Y muchas veces esa parte no aparece en las cifras de empleo.

De hecho, un estudio de la industria ya había estimado que la motocicleta genera ahorros importantes en los costos de movilidad de los hogares. En un estudio anterior se calculó que los hogares con moto podían ahorrar miles de millones de pesos al año frente al uso del transporte público, aunque esas estimaciones corresponden a metodologías y años diferentes y no deberían trasladarse directamente al mercado actual.

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Una cadena industrial grande, pero no suficiente para explicar el impacto

Por eso creo que cuando hablamos de las motos en Colombia tenemos que dejar de pensar únicamente en las ensambladoras.

Sí, hay 130.206 empleos vinculados con la industria y la cadena comercial. Sí, hay 2.935 puntos de venta, 2.548 centros de servicio autorizados y más de 20.000 establecimientos de repuestos y accesorios. Todo eso es importante y demuestra que detrás de una moto existe una industria bastante grande.

Pero después de que esa moto sale del concesionario comienza otra economía mucho más difícil de medir.

Los 130.000 empleos son apenas el comienzo

Entonces, cuando escucho que las motos generan 130.000 empleos en Colombia, mi primera reacción no es pensar que sean pocos empleos. Es pensar que estamos contando solamente una parte de la historia.

Porque si en un país se venden más de un millón de motocicletas nuevas al año y ya existen millones de hogares que tienen una, no estamos hablando simplemente de una industria que fabrica y vende vehículos. Estamos hablando de un activo que entra directamente a los hogares y que puede convertirse en medio de transporte, herramienta de trabajo, mecanismo para reducir gastos y, en algunos casos, fuente directa de ingresos.

Y ahí es donde creo que está el verdadero tamaño de la economía de la motocicleta en Colombia.

Los 130.000 empleos son importantes. Pero la moto que está afuera de la fábrica, rodando por una calle, llegando a un domicilio, llevando a alguien al trabajo o permitiendo que una familia se mueva todos los días, tiene un impacto económico muchísimo más grande y mucho más difícil de medir.

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