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De la Gixxer al maxi-scooter: nuestra primera experiencia en ruta con la Honda ADV 350

¿Cómo se siente salir a carretera por tercera vez en la vida y hacerlo al lado de un peso pesado como la Honda ADV 350? Les contamos nuestras impresiones de primera mano desde el asfalto rumbo a tierra caliente: aceleración, comodidad, suspensiones Showa y lo que le hace falta en tecnología a este imponente maxi-scooter.

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Hoy fue una experiencia bastante interesante en mi primera salida a prueba. No es solo montar en moto, viajar y ya. Hay una serie de componentes que la hacen diferente. Ese es el verdadero disfrute del “viaje”. Se puede detallar lo que no se detalla comúnmente en una salida rutinaria en moto o scooter.

Antes de entrar en materia, hay que ser claros en algo: esta es apenas mi tercera salida en moto fuera de Bogotá. Además, es la primera en una máquina de 250 cc, pues mi moto es 150 cc y casi no sale de la ciudad. En definitiva y comparando, son mundos totalmente diferentes. También el disfrute en carretera es mucho mayor.

Lo primero: la “bajada” a tierra caliente

Salida de Bogotá pasada por agua, nada raro ni novedoso; tocó usar la indumentaria de protección para estos casos, aunque uno siempre se alcanza a mojar un poco. Voy bajando en la Suzuki Gixxer 250, una excelente moto de muy buena marcha. Su reacción es alegre al acelerar, frenos de 10 puntos y una comodidad interesante. ¿La máquina protagonista de la prueba? La Honda ADV 350: un señor scooter en toda la regla. A pesar de yo ser un «novato» en esto de los viajes largos, pude abrir el acelerador en los tramos permitidos. La Honda demostró ser harina de otro costal.

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En los momentos en que logré alcanzarla y detallarla de cerca, noté lo básico: la iluminación es buena. Aunque la intensidad en altas es justa, la profundidad podría ser mayor. Esto es porque por el diseño de la óptica, parece que en ciertos espacios la luz no fluye del todo. Son detalles mejorables tratándose de un sistema Full LED.

Comodidad que llama la atención

El piloto se ve muy cómodo en el asiento; es amplio y tiene buenos acabados. La posición de manejo es totalmente recta. Esto evita el cansancio en la espalda, una gran ventaja de los scooters en general. Pero en esta Honda se nota un trabajo superior.

De esto se desprende la postura de las manos. En mi caso, suelo sufrir de fatiga en los hombros por la posición a la que estoy acostumbrado en mi moto. En la ADV 350 el cuento es completamente diferente: hombros descansados y relajados, brazos a media altura. Además, no están tan estirados frente al manillar, codos semiflexionados y una postura muy cómoda para soportar trayectos largos.

Aparte, el manillar no es exageradamente alto. Yo mido 1,79 m, y el manillar —estando de pie junto al scooter— me queda un poco más arriba del abdomen. A mi parecer, es una altura muy acertada.

Aceleración y velocidad

Al principio mencionaba que este scooter sorprende por su aceleración en la arrancada. La velocidad que toma no tiene absolutamente nada que envidiarle a una moto del mismo cilindraje con caja mecánica. Lo mejor es que no se siente revolucionada al acelerar y ofrece cero vibraciones cuando suben las RPM. Esto indica, a mi juicio, un trabajo sobresaliente del fabricante. Consiguió un motor potente con una estructura sumamente estable, evitando movimientos o sensaciones extrañas al conducir.

¿Y la tecnología?

En este apartado siento que se le pudo exigir un poco más. Si bien cuenta con una excelente pantalla TFT de 5” con gran resolución —que no pierde brillo ni nitidez bajo el sol, permitiendo ver los indicadores sin esfuerzo—, carece de conectividad Bluetooth. Hoy en día, cuando la mayoría de los usuarios quiere estar conectado o proyectar los mapas directamente en la pantalla, esta ausencia obliga a recurrir a soportes externos. Eso sí, equipa un puerto USB tipo C, algo ya indispensable y estandarizado. Es un punto que Honda debería pulir en un diseño tan moderno y vanguardista.

Las suspensiones son otra historia

Acá hay que dárselá toda a Honda por montar unas suspensiones de primer nivel. Adelante lleva una horquilla invertida de 37 mm con 125 mm de recorrido, y atrás un doble amortiguador con depósito separado y 130 mm de recorrido, todo firmado por Showa. Se nota que la marca no escatimó en gastos.

Esto se comprobó cruzando los molestos resaltos de la carretera y en un par de pruebas de frenado y estabilidad que hicimos en ruta: la respuesta fue impecable, logrando un andar sumamente fluido y suave.

Cosas que no me gustaron mucho

A decir verdad, siendo un usuario 100% acostumbrado a las cajas manuales, las objeciones son mínimas. La principal sigue siendo la falta de conectividad Bluetooth, sobre todo sabiendo que competidores directos en el segmento de los maxi-scooters ya la incorporan de serie. Esta conectividad facilita el uso de los mapas.

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Se entiende perfectamente que una marca de tanta tradición como Honda priorice la ingeniería pura y el desempeño del motor —que al fin y al cabo es el corazón del vehículo—. Pero hoy en día los pequeños detalles tecnológicos marcan la diferencia frente a la competencia.

Veredicto PubliMotos

Este es un análisis a priori, basado en lo que viví en una ruta hacia un clima cálido y de menor altitud frente a Bogotá. Allí el scooter responde de una manera totalmente distinta. Dicho esto, me atrevo a decir que la Honda ADV 350 va a dar mucho de qué hablar, y para bien.

De hecho, en las paradas para comer o descansar, era inevitable ver cómo la gente se acercaba a detallarla, a preguntar qué cilindrada tenía y de qué marca era. Es un vehículo que no pasará desapercibido y que todos querrán probar.

(Quedan todos invitados a ver el contenido completo que se está subiendo sobre este scooter en las redes de PubliMotos, de la mano del experto que sí la montó, la probó y la entendió mejor que nadie. Solo les adelantamos algo: no es para nada un scooter aburrido).

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