ficha-tecnica
CFMoto 250NK

Precio de la CFMoto 250NK: 19.990.000 COP
*Los precios, las especificaciones y demás datos suministrados pueden modificarse en cualquier momento. Los precios no incluyen costos de matrícula, SOAT e impuestos de rodamiento. Toda la información suministrada es meramente informativa e ilustrativa y se encuentra sujeta a cambios y modificaciones sin previo aviso y por ende NO constituye una oferta comercial ni se puede asimilar a ella. Regirán las condiciones vigentes al momento de la negociación. Para mayor información y para conocer el equipamiento definitivo del vehículo, el precio y las versiones disponibles en Colombia consulte un asesor comercial o un distribuidor autorizado.
Diseño
Luces LED con mayor vida útil. Impermeabilidad mejorada en el cable de doble acelerador. Diseño con menos costuras en el cojín del asiento para mayor comodidad en la conducción.
Seguridad
Embrague deslizante CF-SC que aumenta la suavidad del cambio ampliando la zona de amortiguación de potencia y mejorando la seguridad y experiencia al conducir.
Tecnología
Pantalla display full color TFT, con indicadores precisos y que se adaptan a las condiciones de luz.

Actualidad
El problema de salir bajo la lluvia y usar visor e impermeable
El tráfico detenido, las luces de los carros convertidas en manchas brillantes y una capa de vapor blanco dentro de mi propio casco que me impide ver a tres metros. Quienes rodamos en Bogotá especialmente, sabemos que cuando cae un aguacero, el verdadero peligro no es solo el asfalto mojado, sino la ceguera absoluta dentro del casco. Esta ha sido mi experiencia enfrentando el agua y lo que aprendí para no rodar a ciegas en mis trayectos.

Rodar en moto por Bogotá exige estar preparado para cuatro estaciones en un solo día. Si alguna vez te has preguntado cómo manejar moto bajo la lluvia con visor e impermeable, aquí entenderás a lo que me refiero. No importa la hora: puedes salir a hacer una diligencia a las 10:00 a.m. o regresar a casa a media tarde y en cuestión de tres semáforos el cielo se cae. Con la temperatura baja de la ciudad y la respiración agitada en medio del tráfico, el visor de mi casco se transforma instantáneamente en una pared blanca de vapor.

Intentar levantar la visera unos milímetros parece la solución obvia, pero la realidad en la calle es cruel: el agua helada me entra directo a los ojos, las gotas picantes del viento me obligan a parpadear y el interior del casco termina empapado, sin mencionar el agua que salpican los carros y motos que van adelante. Estaba atrapado entre sofocarme sin ver o mojarme los ojos y quedar igual de ciego.
Puedes leer: ¿Usar o no exploradoras? el dilema nocturno de quien no las usa
El peligro de ver «borroso» entre luces y reflejos
Rodar bajo la lluvia en la ciudad ya es un desafío por los charcos que esconden huecos profundos y las trampas de la vía, pero el visor empañado multiplica el riesgo:
- El efecto «mancha de luz»: Cuando la cara externa del visor se llena de gotas de agua mezcladas con la grasa del asfalto y la cara interna se empaña, los stops de los carros y los semáforos se convierten en un resplandor gigante que borra el carril.
- El error de pasar la mano por el visor: En la desesperación del semáforo he pasado el guante húmedo por fuera. Grave error: se crea una capa grasosa que hace que los reflejos sean aún más distorsionados.
- Pérdida de visión periférica: Para intentar ver algo, me veo obligado a inclinar la cabeza hacia abajo buscando un espacio limpio en la parte superior del visor, perdiendo por completo la atención al entorno.

Lo que me ha funcionado (y la realidad de los productos antiempañantes)
Aún no he comprado la lámina Pinlock, aunque no me falta la curiosidad de probarla alguna vez a ver si cumple todo lo que promete. Por ahora, mi batalla diaria contra el vapor la he dado a punta de productos líquidos y sprays antiempañantes aplicados en la cara interna del visor.
¿La verdad sobre estos productos? No son mágicos, pero salvan la patria a medias.
En mi experiencia, de cada tres aguaceros fuertes en los que salgo de trabajar, el producto funciona bien en dos. Cuando la humedad es extrema o la lluvia es un torrencial absoluto, termina cediendo y la condensación le gana la pelea al químico. Aun así, aplicarlo seguidamente es mucho mejor que andar a ciegas.
Para la parte externa del visor, el truco que mejor me ha servido es usar un poco de repelente de agua para vidrios: al rodar a cierta velocidad, permite que las gotas resbalen más rápido con el viento y no se queden estancadas distorsionando la luz.
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Mi traje de lluvia: el problema de elegir uno
El visor no era mi único problema; el otro lado del problema se encuentra en el impermeable. El primero que usé era justo como lo buscaba: grande, que me permitiera moverme con facilidad y ante todo, me mantuviera lo menos mojado posible, el único inconveniente de ese traje era la protección de los zapatos. Poco amigables, una suela muy delgada y con cualquier mal movimiento, la tela se quemaba con el exhosto o se enredaba con el freno trasero.

Cambiar a otro impermeable me generó otro contraste: esta vez logré conseguir unos zapatones a medida, que se abrochan a la altura de la pierna y con costuras termoselladas. Solucionado ese inconveniente, pero ahora el problema radica en la chaqueta que resultó ser un material mucho más delgado y hasta en talla es más pequeño. Hasta para escoger un buen impermeable se necesita un ojo clínico, como cuando se compra ropa o zapatos. Eso si, en ambos casos he corrido con la suerte de que han tenido buenas cintas reflectivas.

Llegar a casa seguro no es cuestión de suerte
Rodar en moto por una ciudad con el clima tan impredecible como Bogotá requiere estar listo para cualquier sorpresa. Aunque sigo buscando la fórmula perfecta y no descarto probar el Pinlock más adelante, hoy sé que mantener el visor limpio, aplicar su producto antiempañante con frecuencia y llevar un buen equipo de lluvia son mi seguro de vida para moverme seguro sin importar la hora a la que caiga el agua.
¿Te ha tocado vivir la pesadilla del visor empañado en Bogotá? ¿usas productos antiempañantes o te pasaste al Pinlock? y ¿qué es lo que más te importa a la hora de tener un impermeable? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.
Actualidad
¿Usar o no exploradoras? el dilema nocturno de quien no las usa
Para quienes rodamos de noche tras una larga jornada laboral, el verdadero peligro en la vía no son solo los huecos o la lluvia: son los haces de luz cegadores que vienen de frente. Aunque no uso exploradoras en mi moto, sufro a diario el exceso y la mala alineación de las luces ajenas al regresar a casa. ¿En qué momento la seguridad de un motociclista se convirtió en el riesgo del otro?

Para quienes trabajamos de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. detrás de un escritorio, el debate de las luces en las motos puede parecer un simple capricho estético. Sin embargo, surge la pregunta de usar o no exploradoras en la noche, especialmente para miles de motociclistas en Bogotá y las principales ciudades del país que apagan el computador, marcan tarjeta o entregan el último pedido pasadas las 7:00 de la noche, la historia en el asfalto es completamente distinta.
A esa hora la ciudad cambia, se transforma. El tráfico de la hora pico se mezcla con la penumbra, la lluvia impredecible y un alumbrado público que en amplios sectores parece de adorno. Rodar a ciegas no es una metáfora: es la rutina diaria para regresar a casa. Rutina que en muchas ocasiones se convierte en una odisea.




Por experiencia propia sé lo difícil que puede llegar a estar en esta situación. Además, desde que uso moto siempre, siempre he tenido la costumbre, y que es innegociable, tener el visor del casco cerrado, no importa la hora que sea. Y hago relevancia en este punto. He visto mucho motociclista que, sin importar la hora, usan el visor abierto. Puede que “sirva” este método en las noches para tener un poco más de claridad visual, o por lo menos distinguir formas. No obstante, esto se convierte en un problema de seguridad personal.
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Aparte, nunca me he decidido a comprar exploradoras para mi moto. Esto es porque para usar en ciudad lo veo como un gasto más que una inversión. No obstante, entiendo el problema que se convierte manejar en una ciudad como Bogotá, que tiene todos los niveles de dificultad para manejar después de las 7:00 pm.
La oscuridad del camino a casa: huecos que no se ven a tiempo
Todos los que salimos de trabajar de noche, o que va a trabajar de noche, nos enfrentamos a una carrera de obstáculos. Las farolas de fábrica de 35 vatios o sistemas halógenos convencionales apenas logran iluminar un par de metros adelante en calles oscuras. Por ejemplo, si eres de los que transita por zonas como la avenida NQS entre la calle 11 sur y la avenida 1 de Mayo en Bogotá, entenderás de lo que hablamos.
- Los huecos «invisibles»: a 50 km/h, una farola tenue da menos de un segundo de reacción ante un cráter en la vía, una tapa de alcantarilla robada o un derrame de aceite. En mi caso particular, me ha tocado frenar de emergencia prácticamente sobre un hueco a menos de 30 cm de distancia.
- El peligro de la lluvia: cuando el asfalto se moja, la luz blanca o tenue de la moto es «absorbida» por el agua. El conductor rueda prácticamente a ciegas, adivinando el trazado de la calle. Y si la lluvia es de aquellas que no tuviera fin, se vuelve que en un reto tratar de ver el camino con la poca luz de la moto. Además, tratar de tener la distancia frente a otros usuarios de la vía, sin mencionar la poca visión que da el visor cerrado bajo estas condiciones climáticas.
- Vehículos sin luces: biciusuarios sin reflectivos, peatones cruzando por zonas oscuras y carros con los stops fundidos son fantasmas que solo se detectan si la moto cuenta con un buen haz de luz. Por esto, se hace mucho más relevante la atención al 100% en la vía.
Es en ese momento, tras una jornada agotadora de trabajo, cuando el motociclista decide invertir de su propio bolsillo en un juego de exploradoras LED. No por lujo, no por «asustar» carros, sino por puro instinto de supervivencia. Pero acá es donde aparece otro gran problema.

El dilema del motero: entre la seguridad y el temor al comparendo
Instalar exploradoras le devuelve al conductor la tranquilidad de ver por dónde rueda. Sin embargo, en el camino de regreso a casa aparece el segundo gran temor de la noche. Se trata de la retención en un puesto de control de tránsito.
Muchos motociclistas terminan pagando comparendos o enfrentando inmovilizaciones por no saber cómo equipar su vehículo correctamente. El problema no es querer ver mejor, sino cómo se instala esa luz auxiliar:
- El error de encandilar al compañero de vía: Una exploradora mal alineada apunta directamente a los ojos del conductor que viene de frente o al espejo del carro de adelante. El cansancio de la noche hace que ese deslumbre sea peligroso para todos. Esto me sucede a diario. Tengo que mover la mirada para que la luz no me de directamente a los ojos por el reflejo del retrovisor. Se convierte hasta en un ejercicio de estiramiento de cuello.
- El switch que salva el bolsillo: Usar las exploradoras dentro de avenidas bien iluminadas es innecesario y llama la atención de las autoridades. Por eso, la clave está en tener un interruptor independiente para encenderlas solo cuando la vía se torna verdaderamente oscura. Esto sería lo ideal. Sin embargo, no todos los motociclistas piensan de la misma manera y no piensan en el otro actor vial con el que se van a cruzar; primer yo, segundo yo y tercero yo.

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¿Qué dice la ley y cómo deberíamos convivir en la vía?
El Código Nacional de Tránsito sanciona el uso de luces no reglamentarias o instaladas de forma que deslumbren a otros conductores.
«Dentro del perímetro urbano se usará la luz media, y se podrá hacer uso de luces exploradoras orientados sólo hacia la superficie de la vía, cuando éstas estén colocadas por debajo de las defensas del vehículo o cuando se trate de unidades integradas por el fabricante en el conjunto de luces frontales del vehículo.» Artículo 86 del Código Nacional de Tránsito Terrestre.
Sin embargo, más allá de la presencia de un agente de tránsito o un comparendo, la solución pasa por la cultura y la empatía:
- Si usas exploradoras: úsalas solo en carretera desolada, destapados o niebla densa. Si ves que viene alguien de frente (carro, moto, bici o peatón), bájalas o apágalas.
- Alinea tu haz de luz: ajusta tus luces auxiliares para que apunten a los primeros 10 metros de asfalto frente a tu rueda. No deben apuntar a la cara del motero que viene a trabajar al lado tuyo.
- Si eres la víctima: evita mirar fijamente la luz del vehículo que te encandila. En lugar de eso, dirige la mirada levemente hacia la línea blanca de la derecha para no perder la referencia del carril mientras pasa.

Tres consejos de supervivencia para el motero nocturno
Si la jornada termina de noche y se requiere mejorar la iluminación de la moto para rodar seguro, la recomendación técnica es clara:
- Apunta hacia el suelo, no al horizonte: las exploradoras deben iluminar los primeros 10 a 15 metros de asfalto frente a la rueda delantera. Este es el lugar donde están los peligros inmediatos.
- Los tonos amarillos funcionan bien en lluvia: si la ruta de regreso a casa incluye niebla o lluvias constantes, los lentes amarillos cortan la densidad del agua mucho mejor que la luz LED blanca.
- Mantén la visibilidad en 360 grados: una buena luz delantera no sirve de nada si por detrás nadie te ve. Un impermeable con cintas reflectivas en buen estado y una luz de stop potente son tan vitales como las exploradoras.

Conclusión
Para el trabajador sobre dos ruedas, la luz no es un accesorio: es su escudo protector contra la mala infraestructura y los imprevistos de la noche. Por otro lado, entender la norma, alinear bien los faros y actuar con empatía hacia los demás conductores es la forma más inteligente de garantizar que tras una larga jornada, el regreso a casa sea seguro y sin contratiempos.
Rodar de noche en Colombia ya es suficientemente exigente como para sumarle el peligro de cegarnos entre nosotros. La verdadera fraternidad motera también se demuestra en los detalles: iluminar el camino propio sin apagar la visibilidad del compañero de vía.
Actualidad
Encontramos un detalle en la Suzuki Gixxer 250
La Suzuki Gixxer 250 ha redefinido el segmento del cuarto de litro gracias a su balance perfecto entre potencia, maniobrabilidad y la infalible ingeniería japonesa. Sin embargo, un detalle en su protocolo de arranque despierta dudas entre algunos usuarios. Antes de señalar fallas en el sistema eléctrico, es clave entender el papel del embrague y la importancia de un mantenimiento preventivo sencillo pero vital.

Hablar de Suzuki es evocar décadas de innovación en dos ruedas, donde el rendimiento y la durabilidad van de la mano. La familia Gixxer, cuyo nombre rinde homenaje a las legendarias superdeportivas GSX-R, irrumpió en el mercado global hacia el año 2014 para democratizar la deportividad urbana.
En Colombia, la saga Gixxer llegó a consolidarse como un auténtico fenómeno en las calles. Con la llegada de la versión 250 a territorio nacional en 2020, Suzuki elevó la apuesta al entregar una máquina monocilíndrica de alto desempeño y refrigerada por aceite (SOCS), ideal tanto para el tráfico diario como para el mototurismo de carretera.
El sistema de encendido por embrague: una medida de seguridad
A diferencia de otras motocicletas del mercado, la Suzuki Gixxer 250 exige accionar la manigueta del embrague (clutch) para permitir el flujo de corriente hacia el motor de arranque, incluso cuando la caja de cambios se encuentra en posición neutral. Este mecanismo responde a un estándar de seguridad de la marca diseñado para prevenir arrancadas involuntarias.
La verdad tras el encendido: ¿falla eléctrica o falta de mantenimiento?
En diversos escenarios de uso diario, algunos motociclistas llegan a percibir cierta lentitud o intermitencia al presionar el botón de arranque, asumiendo erróneamente un daño en el mando de control o en los componentes electrónicos de la moto.





«Queremos ser enfáticos en esto: no es que el botón de encendido electrónico esté fallando. El botón siempre está funcionando de manera correcta. La motocicleta no presenta fallas eléctricas en absoluto; la causa raíz radica en el flujo de corriente que se habilita al accionar la manigueta del embrague.» Usuario / mecánico de Gixxer 250.
Los pines traseros y el flujo de energía
Detrás del soporte del embrague se encuentra un switch mecánico equipado con dos conectores de tipo pin (macho y hembra). Al presionar la manigueta, estos conectores cierran el circuito eléctrico permitiendo que la energía fluya sin interrupciones.

Debido a su ubicación expuesta al aire libre, con el tiempo y el uso cotidiano, estas pequeñas entradas suelen acumular:
- Polvo y mugre del ambiente.
- Residuos de humedad y lluvia.
- Capas leves de sulfatación o suciedad.
Esta acumulación interrumpe la continuidad del paso de energía, impidiendo que el pulso eléctrico llegue de forma directa al sistema de arranque.
Mantenimiento preventivo: la solución para un arranque inmediato
Para garantizar que el encendido de la Gixxer 250 sea instantáneo y sin sobresaltos, basta con integrar un hábito sencillo a la rutina de cuidado de la motocicleta.
Pasos para el cuidado preventivo
- Inspección: ubica la parte trasera del soporte del embrague donde se acoplan los pines.
- Desconexión suave: desconecta los terminales con cuidado de no dañar los protectores de goma.
- Limpieza: aplica limpiador de contactos en aerosol tanto en los pines macho como en las terminales hembra para disolver el polvo y la grasa.
- Secado y reconexión: espera unos segundos a que el producto se evapore y vuelve a conectar firmemente los pines.

Al realizar este mantenimiento de forma regular, el encendido de tu Suzuki Gixxer 250 volverá a ser directo, constante y preciso, preservando la calidad de manejo de una motocicleta diseñada para durar.
Veredicto PubliMotos
Para esos usuarios que creen que es una falla de la moto, les decimos que no, es más de ser preventivos en el cuidado y no generar un rumor errado.
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