Conéctate con nosotros

Actualidad

Glorieta Calle 63: ¿Semaforización o caos para moteros?

La promesa de mejorar la seguridad vial y ordenar el tráfico en Bogotá en muchas oportunidades, choca de frente con la realidad del asfalto. La reciente instalación y puesta en operación de un nuevo sistema de semáforos en la glorieta de la Calle 63 con Carrera 50 abrió una ola de críticas entre conductores, ciudadanos y de manera muy particular, por parte de nosotros, el gremio de motociclistas que día a día sostienen la economía de la última milla en la capital.

Publicado

en

Por Daniel Acosta Aular

El Distrito defiende la medida bajo argumentos de protección a peatones y ciclistas. Pero desde la perspectiva técnica del motociclismo y la movilidad urbana nace una pregunta inevitable: ¿Estamos ante una solución de ingeniería lógica o ante un capricho institucional que entorpece las vías y desperdicia los recursos de nosotros los contribuyentes?

Puede interesarte: Kawasaki sin duda es de las mejores marcas del mundo

El principio técnico roto: ¿Una glorieta con semáforos?

Cualquier experto en infraestructura vial conoce la razón de ser de una glorieta, redonda o rotonda: eliminar los puntos de conflicto de cruce directo y mantener el flujo vehicular continuo. De esta forma, se evitan los tiempos muertos que generan los semáforos.

Tomar una glorieta para instalar semáforos es por definición, ir en contra de la naturaleza dinámica de esta infraestructura. Al obligar detener por completo flujos que antes circulaban con la alternancia natural y la cesión de paso en rotación, se genera el efecto contrario. Así, aparecen los cuellos de botella masivos.

Reportes ciudadanos y de medios locales evidenciaron cómo desde el mismo día de su entrada en operación se formaron trancones kilométricos e inusuales. Incluso en fines de semana. Esto demuestra que la intervención colapsó un corredor que operaba con mayor fluidez.

El impacto directo en el motociclista, los mensajeros y las apps de reparto

@hermosa_bogota

Semaforo glorieta calle 63 #bogota #movilidadbogota @Carlos Fernando Galán #colombia

♬ sonido original – Bogota

Para el motociclista promedio de Bogotá —y de manera crítica para los miles de trabajadores de aplicaciones de entrega (delivery) y mensajería urbana— el tiempo es literalmente dinero.

  • Pérdida de productividad: quienes viven de rodar por la ciudad bajo modelos de tarificación por entrega o tiempos ajustados dependen de la agilidad vial. Además, agregar fases semafóricas innecesarias en una glorieta multiplica los tiempos de trayecto y reduce los servicios completados por hora. Esto castiga directamente los ingresos de los hogares moteros.
    • Fatiga y desgaste mecánico: las detenciones y arranques constantes en pendientes o intersecciones incrementan el consumo de combustible, desgastan prematuramente embragues y sistemas de frenos. Esto no solo sucede en motos, y por supuesto kits de arrastre. También, aumenta la fatiga física del conductor en una zona de alto flujo como el sector del Parque Simón Bolívar y El Campín.
    • Vulnerabilidad en el arranque: irónicamente, los semáforos en glorietas concentran masas de motocicletas que, al cambiar a verde, compiten por el espacio limitado de salida con automóviles y SITP. Esto incrementa el riesgo de roces y caídas en los primeros metros de aceleración.

    Se ve que no fue planificado de manera seria

    El sinsentido peatonal: ¿Semáforos a metros de un puente peatonal?

    Uno de los puntos más cuestionables de esta intervención es la habilitación de un paso peatonal a nivel regulado por semáforos. Este se encuentra a escasos metros de un puente peatonal existente.

    Desde la perspectiva de la seguridad vial y la lógica urbana, esto representa una contradicción alarmante:

    1. Si la infraestructura elevada (el puente) ya garantiza que los transeúntes crucen sin mezclarse con el tráfico automotor y motociclista, obligar a detener todo el flujo vehicular a nivel de calle para habilitar otro cruce peatonal es una redundancia absurda.
    2. En lugar de incentivar y garantizar el uso adecuado de los puentes peatonales existentes mediante cultura ciudadana o mantenimiento, se opta por la salida más fácil —y en especial costosa—: semaforizar la vía. Así, se fractura la velocidad comercial de las arterias viales y se genera frustración generalizada.

    ¿Gestión técnica o improvisación con plata de los contribuyentes?

    La Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) ha justificado la obra señalando que, en tres años, entre 2023 y 2025 se registraron 19 personas lesionadas en siniestros viales graves en esta intersección. Así, argumenta la necesidad de proteger a los usuarios vulnerables (peatones y ciclistas). Se entiende que se debe proteger la vida.

    Pero les digo ¿Es en serio?

    Aunque la seguridad vial es una prioridad innegociable, los motociclistas y gremios de movilidad se imponen un interrogante legítimo: ¿es esta la única alternativa técnica disponible o se trata de una medida facilista?

    Gastar recursos públicos en instalar y mantener una red semafórica donde la infraestructura ya cumplía un rol de glorieta. Hacerlo sin un estudio integral de impacto a corto y largo plazo raya en la ineficiencia fiscal.

    Para muchos contribuyentes y actores viales, este tipo de decisiones da la sensación de ser «mañas políticas» o intervenciones de fachada destinadas a mostrar gestión estadística («hicimos obras y regulaciones») a costa de empeorar la movilidad real de la ciudadanía.

    También lee: Frenos Brembo: la revolución ecológica que llegará

    Mi punto de vista final

    La Alcaldía Mayor y la Secretaría de Movilidad tienen el deber constitucional de proteger la vida en las vías. Las cifras de siniestralidad no deben ignorarse. Sin embargo, la solución no puede ser castigar el dinamismo de la ciudad ni convertir vías principales en un laberinto de detenciones forzosas.

    Asfixiar la glorieta de la Calle 63 con semáforos y pasos peatonales redundantes no solo afecta la paciencia de los bogotanos. Además, golpea directamente el bolsillo de los motociclistas y mensajeros que mueven la economía sobre dos ruedas.

    Desde Publimotos, hacemos un llamado respetuoso pero firme a la administración distrital: es urgente evaluar técnicamente la operación de estos semáforos en horas pico, optimizar los tiempos de ciclo y escuchar a los actores viales que diariamente sufren los efectos de estas decisiones en el asfalto. La seguridad no debe lograrse a cambio de paralizar la ciudad.

    Y en caso que a futuro concluyan que esto no es viable, ¿simplemente los deshabilitan?. Pero entonces, ¿qué pasaría con el gasto causado?, ¿quién se responsabilizaría?

    Díganme que piensan y como dice un amigo, los leo.

    Seguir leyendo
    Comenta

    Contesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Tendencias

    TERPEL TERPEL