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¿SOAT más barato para motos? conozca las propuestas clave

El reto no consiste solo en reducir la tarifa, sino en construir un seguro más justo, sostenible y difícil de evadir.

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Por Karim Chalá

¿Y si el problema del SOAT no fuera solamente su precio?

En Colombia llevamos años hablando de lo mismo: el SOAT es demasiado costoso para muchos motociclistas y una parte importante de quienes deberían comprarlo simplemente no lo hacen.

El tamaño real del problema sigue siendo incierto

Hay algo que debemos tener claro: no sabemos con exactitud cuántas motos están realmente circulando en Colombia.

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Sí tenemos registros. La Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI hablaba de cerca de 12 millones de motocicletas registradas en el país en julio de 2024. Pero una cosa es tener un vehículo registrado y otra muy diferente saber cuántas de esas motos siguen efectivamente activas, circulando y en qué condiciones.

Esta incertidumbre también tiene que ver con la ausencia de una política de chatarrización que permita depurar completamente el parque automotor.

La evasión agrava el costo para todo el sistema

El problema se vuelve todavía más grande cuando hablamos del SOAT. Fasecolda reportó que en 2024 la evasión del seguro en motocicletas llegó al 59 %. Es decir, estamos ante un enorme problema de cobertura.

La evasión no solamente se refleja en las estadísticas: también aparece en los comparendos, en las motos que circulan sin seguro y en el dinero que termina pagando el sistema cuando ocurre un accidente con un vehículo que no tiene SOAT.

Solo durante el primer semestre de 2026, la ADRES reportó giros por $354.000 millones para atender reclamaciones relacionadas con accidentes de tránsito ocasionados por vehículos sin SOAT.

Entonces sí: necesitamos hablar de cómo hacer que el SOAT sea más barato. Pero también debemos discutir cómo lograr que más personas quieran y puedan pagarlo. Hoy hay varias propuestas sobre la mesa.

Una tarifa diferencial para quienes tienen menores ingresos

Iván García, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, planteó recientemente la posibilidad de establecer un SOAT diferencial para motociclistas de estratos 1, 2 y 3 que tengan dificultades económicas para renovar el seguro.

La propuesta tiene un punto de partida importante: la propia ANDI ha encontrado que el 91 % de los compradores de motocicletas nuevas pertenecen a los estratos 1, 2 y 3, mientras que buena parte de los usuarios tiene ingresos entre uno y tres salarios mínimos. Estamos, por tanto, ante un asunto financiero de gran escala.

Para una persona que utiliza la moto para trabajar, movilizarse todos los días o generar sus ingresos, pagar varios cientos de miles de pesos adicionales al año no es un asunto menor.

El desafío: definir quién cubre la diferencia

La pregunta es cómo subsidiar esa tarifa y, sobre todo, quién la pagaría. Hacer el SOAT más barato para unos significa que alguien tendrá que asumir la diferencia, ya sea el Estado, el resto de los asegurados u otra fuente de financiación.

Premiar al buen conductor

Esta propuesta me gusta por una razón particular: cambia la conversación y pone el comportamiento vial en el centro.

Gersson Vargas, conocido como Biter, ha planteado que los conductores que no tengan siniestros puedan acceder a un descuento en la renovación del SOAT, mientras que quienes acumulen accidentalidad asuman un recargo.

Un antecedente que ya existe

Esto no sería completamente nuevo. Ya se probó un descuento del 10 % por única vez para propietarios que hayan tenido buen comportamiento durante los dos años anteriores, no hayan reportado siniestros que afecten la póliza y hayan renovado oportunamente.

Lo interesante de la nueva propuesta es llevar esa lógica mucho más lejos: quien tenga buen comportamiento, no utilice el seguro y renueve oportunamente podría pagar menos; quien presente una alta frecuencia de siniestros podría pagar más.

La idea introduce un elemento que muchas veces olvidamos cuando hablamos del SOAT: el comportamiento del conductor también debería importar, y no solo el cilindraje de la moto, la categoría del vehículo o las estadísticas generales de los motociclistas.

¿Y si el SOAT estuviera ligado a la persona?

Otra propuesta interesante, planteada por Alejandro Rubio Sabogal, Director de PubliMotos, consiste en que el SOAT deje de estar ligado exclusivamente al vehículo y pueda asociarse a la persona.

La lógica es sencilla: si una persona tiene una moto y un automóvil, actualmente necesita los seguros correspondientes para cada vehículo. La propuesta busca una cobertura más amplia asociada al conductor, en lugar de multiplicar el pago por cada vehículo.

Una cobertura que tendría que proteger a terceros

Esta discusión parte de una característica esencial: el SOAT no es un seguro para reparar la moto ni cubre los daños materiales del vehículo. Su objetivo es atender a las personas afectadas en un accidente de tránsito; según las circunstancias, pueden estar cubiertos el conductor, los ocupantes y los peatones.

Si una persona tiene varios vehículos, tiene sentido preguntarse si realmente necesita comprar una cobertura independiente por cada uno para proteger a la misma persona. Sin embargo, cualquier reforma tendría que resolver un punto fundamental: la cobertura frente a terceros.

Que una persona esté asegurada no significa que automáticamente queden cubiertos todos los perjuicios que pueda ocasionar a otras personas o a sus bienes. Ese aspecto tendría que diseñarse con especial cuidado.

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La mejor salida no es una sola medida

El problema del SOAT es demasiado grande para solucionarlo únicamente bajando el precio. Por eso, la mejor opción sería combinar varias de las ideas planteadas.

  1. Una tarifa más accesible para los motociclistas de menores ingresos, con una fuente de financiación clara y sostenible.
  2. Un sistema permanente de descuentos por buen comportamiento vial, que reconozca la renovación oportuna y la ausencia de siniestros.
  3. Un recargo para la siniestralidad reiterada, basado en información verificable y acompañado de mecanismos para controvertir errores.
  4. Un componente de cobertura asociado a la persona, sin descuidar la protección de ocupantes, peatones y demás terceros.
  5. Una depuración efectiva del parque automotor colombiano, apoyada en una política de chatarrización y en registros confiables sobre los vehículos realmente activos.

El equilibrio entre acceso y sostenibilidad

La gran pregunta es cómo lograr que esos cientos de miles de pesos sean suficientemente bajos para que la gente pueda pagarlos, pero también suficientemente altos para que el sistema responda cuando realmente ocurre un accidente.

Bajar el SOAT simplemente por bajarlo tampoco sirve. Necesitamos un seguro sostenible, que cubra a las víctimas, reduzca la evasión, premie a quien conduce bien y no termine convirtiéndose en otro gasto obligatorio que millones de personas deciden no pagar.

Un SOAT más justo y difícil de evadir

Para mí, el futuro del SOAT no debería limitarse a ofrecer un seguro más barato. Debería avanzar hacia un modelo más justo, más personalizado y mucho más difícil de evadir. Ahora sí quiero saber qué piensan ustedes: ¿cuál de estas alternativas les parece más interesante: una tarifa diferencial por nivel de ingresos, un descuento permanente por buen comportamiento, un SOAT ligado a la persona o una transformación completa de la forma en que funciona este seguro?

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