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Suzuki Gixxer 150 ABS

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La Gixxer 150 ABS ahora viene con tecnología avanzada de inyección de combustible y un sistema de frenos antibloqueo (ABS) controlado electrónicamente que produce una fuerza de frenado estable en diversas condiciones de la superficie de la carretera. El sistema ayuda a evitar el bloqueo de la rueda cuando se produce un cambio repentino en la superficie de la carretera durante el frenado o cuando se aplica una fuerza de frenado excesiva

Precio de la Suzuki Gixxer 150 ABS: 10.997.000 COP

Precio de venta sugerido al público incluido impuestos (IVA e Impoconsumo, si aplica) para la motocicleta Gixxer 150 FI ABS modelo 2024 en todo el país, no incluye SOAT ni matrícula.



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TVS hace anuncios importantes. ¿Qué pasa en Colombia?

TVS encendió las redes sociales hoy, 17 de septiembre, tras anunciar un masivo paquete de actualizaciones tecnológicas para varias de sus líneas en la India. Sin embargo, el mercado colombiano guarda un secreto: gracias a Auteco, casi todas estas «novedades» ya se venden en nuestro país. Te contamos qué cambia realmente, qué tecnologías llegarán pronto y por qué Colombia va un paso adelante de la India.

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TVS Motor Company ha anunciado cambios importantes en varios de sus modelos, entre los que se incluyen línea Apache RTR y Ronin. Serán cambios tecnológicos y de seguridad que realzarán aún más la figura de este modelo a nivel mundial. TVS hace anuncios importantes. ¿Qué pasa en Colombia? En Colombia hay una ventaja enorme: ya tenemos las actualizaciones.

¿Cuáles serán los cambios?

Las referencias puntuales que recibirán estas actualizaciones serán la RTR 160 4V Y RTR 200 4V. Estos modelos en Colombia tienen un valor entre los $10’500.000 y los $13’000.000.

Arranquemos con la Apache RTR 160 4V que tendrá tablero TFT con Google Maps Mirroring, lo que significa que se puede proyectar las indicaciones de navegación del teléfono celular a la pantalla de la moto.

Puedes leer: De peatón a motero: mi experiencia con la Bomber 150

Por el lado de la 200 4V también llegará con tablero TFT con Google Maps Mirroring. Para ambos modelos se presume que llegarían nuevos colores a los que ya comercializa la marca.

Por el lado de la 160, las actualizaciones llegaron al país con la recientemente lanzada 160 Fi NG y que ya fue testeada en PubliMotos.

Nueva edición para la RTR 310

Desde la casa matriz en India, se anunció el lanzamiento de la Apache RTR 310 Black Diamond Edition. Simplemente mantiene sus características mecánicas, si agregará encendido sin llave o Keyless Ride a través de control remoto y vendrá con el nuevo color Black Diamond. También se anunció el mismo cambio para la RR 310, que ya no se comercializa en Colombia.

También hay anuncios con la Ronin

La TVS Ronin tendrá una variante Base+ que incluyen palancas ajustables.

Lee: Las seis scooters que me compraría de menor a mayor precio

La situación colombiana

Resulta que Auteco se adelantó desde hace mucho tiempo a estos anuncios hechos en India y todo por una simple razón: nuestro mercado de motocicletas es el más exigente de la región, lo que conlleva a estar a la vanguardia en sus productos. Por eso es que son tan familiares estas características para quienes ya tienen o van a comprar una TVS.

Pero como se mencionó, habrá algunas de las novedades que, si pueden llegar a nuestro país, como el tablero TFT con Maps Mirroring en la RTR 160 4V y la RTR 200 4V, la alerta de frenado de emergencia y el cargador de USB tipo C, desplazando definitivamente al cargador tradicional. Adicional, la RTR 200 4V tendrá suspensión ajustable en precarga, en las barras invertidas delanteras.

Se presume que estos cambios puedan llegar a nuestro país como modelos 2028, viéndose reflejados a finales del primer semestre del próximo año.

En general, India hace los anuncios de actualizaciones, pero Colombia está un paso adelante en el mercado de las TVS en todo el continente.

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De peatón a motero: mi experiencia con la Bomber 150

¿Es la moto una solución real de movilidad para un padre de familia sin experiencia previa o un reto diario en la selva de asfalto? Desde la perspectiva de quien dio el salto a las dos ruedas pasados los 30 años, analizamos la experiencia real con la Victory Bomber 150 tras cuatro años de uso, los pros y contras técnicos, la empatía entre los diferentes actores viales y una mirada sincera sobre el creciente rol de la mujer en el motociclismo.

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Comprar mi primera moto fue una idea que venía teniendo desde hace mucho tiempo; desde mi época universitaria vi la necesidad de tener un vehículo que me movilizara del punto A al punto B. Quería además que tuviera un poco de estilo. No fue posible sino hasta los 34 años que pude comprar mi primera moto.

No fue una decisión impulsiva ni por fiebre de velocidad. Fue una respuesta directa a la necesidad de movilidad, cansado del tráfico y buscando ganar tiempo para compartir con mi esposa e hija. También, tenía un trabajo en el que ganaba bien y me ayudó a comprarla sin endeudarme tanto. Después de investigar y consultar análisis en canales de contenido especializado —entre ellos PubliMotos— y enamorarme de ese estilo retro neoclásico, me decidí por una Victory Bomber 150.

Hoy, cuatro años después y a mis 38, el balance de esta decisión tiene tanto de bueno como de no tan bueno. Esto lo digo teniendo en cuenta mis conocimientos básicos (muy, muy básicos) de una moto.

Lo bueno, lo malo y lo verdaderamente aburridor

A gran escala, la moto ha sido todo un caballito de batalla. Responde a las exigencias de estos cuatro años en las condiciones climáticas de Bogotá que son habituales. Pero cuatro años dan una visual más detallada de la moto y son cosas que no decía la ficha técnica:

Lo bueno

  • Su estética y personalidad. Recién que la compré robó muchas miradas y hasta se acercaban a preguntarme qué moto era y demás características de ella. Eso era lo que buscaba: una moto diferente a las tradicionales que se ven rodar en las calles de Bogotá. Además, otro detalle que marcó diferencia fue su tablero redondo con iluminación invertida. La secuencia de inicio del tablero fue la que le sacó a más de uno la expresión de sutil asombro.
  • Económica en consumo: Me acostumbré desde el primer momento que me subí a la moto a mantenerla con tanque lleno, (a excepción de las veces que no tenía mucho dinero y me tocaba reabastecer con lo que me alcanzaba) y siempre me ha parecido una moto muy ahorradora. De hecho, según pruebas hechas por PubliMotos, el consumo fue de 117 km por galón. Para alguien como yo, que conoce lo más básico de motos, me parece muy bueno.
  • La respuesta del motor:  Para lo que he necesitado, que es andar en ciudad el motor ha funcionado bien si se tiene en cuenta que en Bogotá predominan los trancones. Así, el ya cotidiano ejercicio de acelero – freno se convierte en una experiencia buena desde el punto de vista de la respuesta de la máquina.
  • El mantenimiento: Pues en general encontré buenos mecánicos y los repuestos necesarios y originales. Los precios nunca fueron altos así que eso ayudó bastante.

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Lo malo

  • La postura de manejo y el sillín: Acá pagué la novatada. Soy un hombre de 1.79 cm de estatura y la moto no brilla por ser la más alta del mercado, pues apenas mide 1.35 cm. La espalda y los hombros en mi caso, suelen pasar factura. Lo del sillín es otro detalle que poco me gustó, incomoda bastantes después de estar bastante tiempo manejándola. Y no hay que olvidar que no es que sea el apto y apropiado para llevar pasajero al ser muy corto.
  • Suspensión dura: Este ha sido otro lío para mi gusto. Cada vez que cojo un hueco o un bache, se siente muy fuerte el golpe y la verdad la sensación se vuelve dolorosa con un poco de rabia. En particular, he tenido que cambiar varias veces los retenedores de las suspensiones. Del monoshock la mejoría es leve en una mínima parte, pero volvemos a lo mismo que es muy dura.
  • El detalle de la carga: Otro inconveniente ha sido el que es muy corta para poder ponerle un maletero y seamos sinceros: en lo personal siento que la Bomber no le luce tener uno por su diseño. Por eso me veo en la obligación de estar cargando maleta y funda para el casco para poder llevar paquetes.

y lo aburridor

  • Mi dolor de cabeza con la placa: Desde que tengo la moto, he tenido que cambiar de placa tres veces y todas por el mismo problema: se rompe por donde se ponen los tornillos debido a las altas vibraciones que genera el motor. Y sin mencionar que el guardabarros trasero, donde se ubica el porta placa, es bastante largo. Esto da la impresión de que no queda bien sujeta la placa y no queda en firme, a diferencia de otras motos.

Tengo que hacer una precisión y es que casi no he salido a carretera en la moto como me hubiese gustado hacerlo. Solamente he hecho en cuatro años tres salidas y han sido dos a Zipaquirá y una a La Mesa. Son dos condiciones distintas y la verdad que me dejaron buenas sensaciones, especialmente en el viaje de regreso de La Mesa. En ese trayecto, nunca se colgó la moto en ascenso porque cuenta con buena fuerza: 11.5 Nm de torque. Considero que es bueno y justo para esta moto.

La perspectiva como actor vial

Por cosas de la vida he sido parte de todos los actores viales: ciclista, peatón, conductor de automóvil y motociclista y cada una da una visual diferente. Desde la posición en la que estoy actualmente si se nota la diferencia: hay que “batallar” especialmente con otros motociclistas y con los conductores de vehículos que van desde carros hasta tractocamiones. Eso ha generado mucho estrés al momento de manejar, sobre todo en las mañanas y noches cuando hay hora pico. Todos con el afán de llegar al trabajo o al hogar.

Con los ciclistas, por suerte no me ha ido tan mal al igual que con los peatones. Sin embargo, no falta el “loquito” o el “Highlander” (si es de mi generación, entenderá la referencia) que quiere pasarse por la vía arriesgando la seguridad y la vida tanto de él como la de este servidor.

La protagonista de las vías: la mujer motociclista.

En este punto voy a evitar sonar machista o despectivo. Reconozco el valor y la valentía de la mujer en montarse a una moto como conductora y tener que batallar contra cualquier riesgo y obstáculo. Conozco mujeres que son muy buenas conductoras y que merecen aplausos por manejar, por ejemplo, de mediano y alto cilindraje. Además, les luce andar en ese tipo de motos.

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Pero aparece mi contraparte y es que he visto que muchas mujeres salen a rodar en las vías y no tienen claro manejar a la defensiva y el mínimo de precauciones en las vías. Hay muchas ocasiones en las que aparecen mujeres que no se fijan en los retrovisores y salen al cambio de carril y por poco terminan causando un incidente. En otras, ante la presión que ejercen los carros, buses y camiones, se quedan quietas y bloqueadas sin poder tener capacidad de reacción.

Además, están las otras que se transforman al ser cerradas por otro vehículo y terminan reaccionando de una forma no muy agradable y segura. Siento que acá hay una falla tal vez de las academias de conducción que no tienen un enfoque sicológico para manejar este tipo de situaciones y presiones.

Mi balance y el salto que quiero dar

El haber decidido usar moto a los 34 años me cambió la vida y mi forma de ver a los motociclistas. Como todo, nada es perfecto y tiene sus pros y sus contras, pero he disfrutado cada momento en mi moto. Por eso, como ritual siempre que llego a casa sano y salvo (aunque cansado de la espalda y cuello) le doy gracias a la moto por su buen desempeño y por movilizarme para reencontrarme con mi familia. Insisto, tiene cosas buenas como malas y para mi poco conocimiento en motos, siento que me ha ido bien.

Ahora se viene un paso importante que seguramente usted amigo lector de PubliMotos ha hecho: pensar en cambiar la moto. No es un ejercicio fácil porque seguramente hay un apego a su vehículo y más si es su primera moto, como lo es en mi caso. Han sido cuatro años de mutua compañía y aprendizaje. Siento que es momento de dar el salto a otra máquina. No es fácil de decidir y decantarme por una, a pesar de ya haber visto algunas que me parecen interesantes. En este momento debo primar el diseño, postura, confort de marcha y otras prestaciones que me ha ofrecido mi Bomber 150.

¿Qué criterios debería priorizar para no equivocarme en esta nueva elección? Los leemos en los comentarios.

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Las seis scooters que me compraría de menor a mayor precio

Hay algo que nunca he entendido: ¿por qué todavía hay gente que le dice a las scooters “motos señoriteras”? No hay nada más lejos de la realidad. Si hay un tipo de motocicleta que representa la equidad en el mundo de las dos ruedas es precisamente la scooter, porque cualquiera puede disfrutarla independientemente de su experiencia, su edad o incluso de cuánto tiempo lleve manejando una moto.

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Para mí, una scooter representa comodidad, facilidad y practicidad. Hay que reconocer que poder moverse por la ciudad sin estar cambiando de marcha constantemente tiene sus ventajas, especialmente cuando se está atrapado en un trancón.

Estas serían las seis que yo me compraría, ordenadas de menor a mayor precio.

1. TVS Ntorq 125 XConnect: la scooter con la que empezaría

Desde $8.199.999. Si me dicen que tengo que comprar una scooter gastando lo menos posible, mi primera opción sería la TVS Ntorq 125 XConnect. Me gusta porque, incluso siendo una moto relativamente económica, tiene suficiente personalidad para no sentirse como un vehículo diseñado únicamente para cumplir la función de llevarte de un punto A a un punto B.

Lee también: ¿Se acerca el final de los cambios mecánicos para la ciudad?

Su diseño me gusta especialmente en la parte trasera, donde encuentro formas que incluso me recuerdan a las turbinas de un avión. La iluminación LED y las líneas agresivas terminan de darle una apariencia bastante moderna para una scooter de 125 cc. Su motor de 124,79 cc entrega 9,25 hp a 7.500 rpm y 10,5 Nm a 5.500 rpm; utiliza transmisión automática y cuenta con refrigeración por aire forzado, freno delantero de disco de 220 mm, suspensión telescópica adelante y monoamortiguador atrás.

Pero uno de los puntos que más me llama la atención es la tecnología. La Ntorq XConnect incorpora el sistema SmartXConnect de TVS, que permite conectar el teléfono y acceder a diferentes funciones desde el tablero. Para una scooter de este precio, ese nivel de equipamiento me parece un argumento importante. La Ntorq demuestra que una scooter económica no tiene por qué sentirse básica.

2. Victory BET ADV: la scooter que decidió salir de la ciudad

$14.990.000. Después de la Ntorq, yo haría un salto bastante importante y me iría por la Victory BET ADV. Lo que me atrae de esta scooter es que adopta una filosofía completamente diferente, porque toma la comodidad de una scooter y la mezcla con elementos propios de las motos de aventura.

La BET ADV utiliza un motor de 174 cc que entrega 18,2 hp a 8.500 rpm y 17,2 Nm a 6.500 rpm, con refrigeración líquida y transmisión automática CVT. A esto se suman elementos que normalmente uno espera encontrar en motocicletas de segmentos superiores, como ABS de doble canal, control de tracción, sistema Start-Stop y una horquilla delantera invertida.

También tiene rines de radios con llantas tubeless, tablero TFT con Screen Mirror y el sistema Trakku. Todo esto hace que sea mucho más interesante para alguien que no quiere limitar su scooter exclusivamente a los desplazamientos urbanos. Por su precio, personalmente me parece una propuesta muy llamativa.

3. Honda PCX 160 ABS: cuando una scooter se vuelve elegante

Desde $14.800.000. Si no quisiera esa filosofía aventurera de la BET ADV y prefiriera una scooter completamente enfocada en ciudad, comodidad y elegancia, mi elección sería la Honda PCX 160 ABS. Si existe un sinónimo de elegancia dentro del mundo de las scooters, para mí es la PCX.

Su motor de 156,9 cc produce 15,8 hp a 8.500 rpm y 14,7 Nm a 6.500 rpm, cuenta con refrigeración líquida y transmisión automática CVT. También ofrece un espacio de almacenamiento de 30 litros. La versión actual incorpora pantalla TFT de 5 pulgadas, Honda RoadSync, conectividad Bluetooth, puerto USB tipo C, iluminación Full LED y ABS delantero.

Todo esto, sumado a la posición de manejo, el espacio y el confort, hace que para mí la PCX sea una de esas motos que simplemente tienen sentido para el día a día. Y aunque la Yamaha NMAX tiene una enorme aceptación, cuando veo alternativas como la PCX me resulta difícil entender por qué tendría que quedarme únicamente con la opción más popular.

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4. Suzuki Burgman 15: comodidad con un toque premium

Desde $15.550.000. La Suzuki Burgman 15 también estaría dentro de mis opciones. Lo que más me gusta de la Burgman es que Suzuki entiende muy bien uno de los principales argumentos para comprar una scooter: la comodidad.

Su motor de 149 cc entrega 14,2 hp a 8.500 rpm y 14,2 Nm a 6.500 rpm, tiene transmisión automática, pesa 145 kg y utiliza ruedas de 14 pulgadas. También cuenta con frenos de disco y ABS. En equipamiento ofrece tablero TFT, control de tracción, sistema keyless, Start-Stop, iluminación LED, USB tipo C y una amplia cajuela.

Es una scooter que lleva bastante lejos la idea de convertir los desplazamientos cotidianos en una experiencia sencilla y cómoda. Sin embargo, si voy a gastar bastante más dinero, personalmente empezaría a buscar algo que, además de comodidad, me entregue prestaciones capaces de competir con motocicletas de mayor cilindrada. Ahí es donde aparece Zontes.

5. Zontes 368M: una scooter que empieza a jugar con las motos de media cilindrada

Desde $26.690.000. La Zontes 368M es probablemente el punto de la lista en el que más cambia mi percepción sobre lo que puede hacer una scooter. Ya no estamos ante una scooter urbana con un motor un poco más grande, sino ante un vehículo que puede competir en prestaciones con motocicletas que tradicionalmente buscaríamos en otros segmentos.

Su motor monocilíndrico de 368 cc entrega 38,2 hp a 7.500 rpm y 40 Nm a 6.000 rpm. La 368M también viene cargada de tecnología: pantalla TFT de 6,75 pulgadas, conectividad y navegación mediante mirroring, sistema keyless, control de tracción, modos de conducción, iluminación Full LED, espacio bajo el asiento para un casco integral y puños calefactables.

Lo que más me gusta sigue siendo el conjunto. La 368M tiene un diseño que perfectamente podría hacer que alguien que normalmente está buscando una moto de 400 o 500 cc se pregunte si realmente necesita una motocicleta convencional. Aquí tienes potencia, tecnología, espacio y, al mismo tiempo, la comodidad de una transmisión CVT.

6. Honda X-ADV: la reina de las scooters

$74.990.000. Y finalmente llegamos al extremo de esta lista. Si después de todo lo anterior todavía tuviera presupuesto para subir mucho más, definitivamente miraría la Honda X-ADV.

Aquí llega un punto en el que incluso resulta válido preguntarse si todavía estamos hablando de una scooter. Honda tomó las características de comodidad y practicidad de una scooter y las llevó a un nivel en el que las prestaciones y las capacidades fuera del asfalto empiezan a tener un protagonismo enorme. Su motor bicilíndrico de 745 cc produce 57,8 hp a 6.750 rpm y 69 Nm a 4.750 rpm.

La verdadera diferencia está en la transmisión DCT de seis velocidades y doble embrague de Honda, que puede funcionar de manera automática y también permite gestionar los cambios de una forma más cercana a una motocicleta convencional. La parte ciclo también está a otro nivel, con horquilla invertida Showa de 41 mm, suspensión trasera Pro-Link, doble disco delantero de 296 mm y pinzas radiales Nissin de cuatro pistones con ABS.

Sus ruedas de 17 pulgadas adelante y 15 pulgadas atrás, junto con sus 237 kg de peso, dejan claro que estamos ante un concepto distinto al de una scooter urbana convencional. Y aunque los $74.990.000 pueden ser difíciles de justificar, la X-ADV ocupa este lugar porque prácticamente creó su propia categoría.

Entonces, ¿cuál compraría?

Esta no es una lista de la mejor a la peor scooter. Es simplemente una selección personal de las que yo compraría, dependiendo del presupuesto y del tipo de uso que quisiera darle. La Ntorq 125 sería mi puerta de entrada si quisiera gastar poco, mientras que la BET ADV me convencería si quisiera combinar comodidad con una filosofía más aventurera. Para uso urbano, elegante y confortable, la PCX 160 sería una de mis primeras opciones, mientras que la Burgman 15 representa muy bien ese concepto de comodidad y equipamiento.

A partir de ahí, la Zontes 368M cambia completamente la conversación porque sus prestaciones ya empiezan a acercarse a las de motocicletas de media cilindrada. Y finalmente está la X-ADV, que lleva el concepto hasta un punto en el que prácticamente deja de existir una frontera clara entre scooter, moto de carretera y vehículo aventurero.

Por eso sigo sin entender el término “moto señoriterA”. Una scooter no tiene género. Tampoco tiene que demostrarle nada a nadie. Es simplemente una motocicleta que apuesta por la comodidad, la facilidad de manejo y la practicidad, y dependiendo del modelo puede ser además rápida, tecnológica, deportiva o perfectamente capaz de salir de la ciudad. Y después de probar diferentes motos, creo que eso también hace parte de la madurez de un motociclista: entender que no siempre se trata de tener el vehículo más grande, más potente o más llamativo. A veces simplemente se trata de tener la moto que más sentido tiene para la vida que uno lleva. Y si además puedo manejar bajo la lluvia sin llegar a casa con los pies empapados, mucho mejor.

Artículo de Karim Chalá 

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