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Una 125 por $16 millones: ¿es el error de QJ Motor?

¿Pagar $16 millones de pesos por una moto de 125 cc en Colombia es un desatino comercial o un capricho justificado? Mientras las opciones urbanas de entrada cuestan casi la mitad, la llegada de la QJ Motor COV 125 rompe el esquema tradicional de la categoría con 14,7 HP, suspensión invertida y un ADN puramente supermotard heredado del mercado europeo. Analizamos si estamos ante un error de posicionamiento o ante una máquina de nicho pensada para divertirse en el asfalto.

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En Colombia es difícil justificar una motocicleta de 125 cc que no tenga una vocación claramente deportiva cuando existen opciones para el día a día que cuestan prácticamente la mitad. Para poner un ejemplo, una TVS Raider 125 actualmente parte de unos $7,8 millones y la versión FI llega a $8,75 millones.

Entonces, ¿qué está haciendo QJ Motor con una 125 de $16 millones?

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Una 125 europea en el mercado colombiano

Creo que el problema está en que QJ Motor está trayendo a Colombia el producto que tiene sentido en Europa.

Y allá la historia de las 125 es completamente diferente.

La KTM 125 Duke, la Yamaha MT-125 y la Aprilia Tuono 125 son ejemplos de motos que compiten directamente en ese universo de 125 cc diseñado alrededor del permiso A1. La KTM, por ejemplo, entrega 15 hp y está homologada para A1; la MT-125 y la Tuono 125 también forman parte de ese mercado europeo de motos de 125.

Por eso estas motos buscan permanentemente el límite de potencia permitido. Y la QJ Motor COV 125 no es diferente: 14,7 caballos, prácticamente el límite de la categoría A1.

Pero aquí viene lo interesante.

No es una supermotard solo por estética

Esta COV 125 no es una supermotard solo por estética.

Tiene una verdadera vocación deportiva y combina esa capacidad para el asfalto con una filosofía de doble propósito. Suspensión invertida, freno de disco de 320 mm adelante, disco trasero de 220 mm, ABS en ambas ruedas, caja de seis velocidades, chasis doble cuna y un motor que entrega 12,1 Nm a 7.000 rpm. La velocidad máxima declarada es de 99 km/h.

Si la pusiéramos en una pista junto a otras supermotard, probablemente sería difícil decir que estamos frente a una moto pensada exclusivamente para el día a día.

Y ahí está precisamente su problema en Colombia.

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El extraño punto intermedio

Porque esta no es una moto para quien simplemente quiere transportarse de la casa al trabajo. Tampoco es una moto de competencia. Está en ese extraño punto intermedio entre el día a día y las motos deportivas de verdad. Es el mismo concepto que uno puede encontrar, guardando las proporciones, en motos como las CRF de Honda o las WR de Yamaha.

Y no estoy diciendo que sea mala.

Todo lo contrario.

Estoy diciendo que $16 millones son muchos millones para una 125 en Colombia.

Especialmente cuando por prácticamente la mitad del dinero hay productos como la Raider y otras motocicletas de uso diario que cumplen perfectamente con esa función.

Por eso dudo mucho que la COV 125 vaya a convertirse en una reina de ventas.

Pero también creo que sería un error verla simplemente como una 125 cara.

La pregunta correcta: ¿para quién es?

Si usted está buscando una verdadera supermotard pequeña, con una parte ciclo pensada para jugar y no solamente para verse bonita, aquí la historia cambia.

Porque ese es el público al que QJ Motor debería hablarle con esta moto.

No al que busca la 125 más barata.

Al que quiere una supermotard.

Artículo de Karim Chalá

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