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Suzuki V-Strom 250

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Su motor bicilíndrico optimiza la entrega del torque en bajas y medianas revoluciones, así ofrece una gran experiencia de manejo en cada aventura y un mejor ahorro de combustible y desempeño.

Precio de la Suzuki V-Strom 250: 26.761.000 COP

Precio de venta sugerido al público incluido impuestos (IVA e Impoconsumo, si aplica) para la motocicleta V-Strom 250 modelo 2024 en todo el país, no incluye SOAT ni matrícula.



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¿Dolor de espalda en moto? cómo corregir la postura y rodar sin cansancio

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Es una escena cotidiana en las estaciones de servicio y en los paraderos de carretera en Colombia: motociclistas bajándose de sus vehículos estirando la espalda con evidente dolor, masajeándose las muñecas o quejándose de la incomodidad del asiento. Además, la reacción casi automática del motero es culpar al fabricante de la moto, al diseño del sillín o a la dureza de la suspensión. Sin embargo, la realidad técnica en el taller revela que la inmensa mayoría de las motocicletas salen del concesionario configuradas para un «piloto promedio estandarizado». Este piloto pocas veces coincide con la estatura, la longitud de brazos o la contextura del comprador real.

Rodar durante horas con una geometría mal adaptada somete a la columna vertebral, a las articulaciones y a los paquetes musculares a tensiones isométricas continuas. Lo que en los primeros diez minutos parece una incomodidad menor, tras un par de horas en carretera o en medio de un trancón pesado se convierte en fatiga crónica. Además, produce pérdida de concentración y, a largo plazo, en lesiones musculares o articulares serias. Por ello, comprender cómo interactúa tu cuerpo con los tres puntos de contacto de la moto (manillar, asiento y posapiés) es vital para disfrutar del viaje sin pagar una factura en salud.

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Los tres puntos críticos de dolor y su origen mecánico

El adormecimiento de las manos y el dolor de muñecas:

Ocurre principalmente cuando el piloto descarga el peso de su torso sobre el manillar en lugar de sostenerse con la zona media del cuerpo (el core) y la presión de las piernas contra el tanque. Además, al bloquear los codos rectos, cada vibración del motor y cada irregularidad del asfalto se transmiten directamente a la articulación de la muñeca. Así, se comprime el nervio mediano (el famoso síndrome del túnel carpiano).

El ardor en el cuello y la zona alta de la espalda (Trapecios):

Se genera por dos factores combinados: la inclinación excesiva hacia adelante y el peso del casco. Por otra parte, cuando la posición te obliga a mantener la cabeza levantada de forma no natural para mirar el camino, los músculos del cuello trabajan al doble de su capacidad para sostener el casco contra el viento.

La punzada en la zona lumbar (Baja espalda):

Es el dolor clásico de las motos tipo custom o scooters donde los pies van tirados hacia adelante y la espalda queda completamente vertical o encorvada en forma de «C». En esta postura, la curva natural de la columna se pierde. Por lo tanto, los discos intervertebrales absorben secos todos los impactos de la suspensión trasera.

Ajustes «costo-cero» que cambian radicalmente la ergonomía

Antes de correr a comprar un asiento de gel costoso o pensar en cambiar de moto, existen correcciones mecánicas sencillas que puedes realizar en tu propio garaje con herramientas básicas:

Regulación y ángulo de las manetas de freno y embrague:

Las manetas de fábrica suelen venir demasiado altas. Al accionarlas, la muñeca se dobla hacia arriba en un ángulo antinatural. La maneta debe seguir la línea recta del antebrazo cuando estás sentado en posición de manejo. Aflojar los tornillos del comando y rotarlos unos grados hacia abajo alivia la tensión de la muñeca al instante.

Rotación e inclinación del manillar:

Si sientes que tienes que estirar demasiado los brazos o que los hombros van tensionados hacia arriba, puedes aflojar la torre del manillar (riser) y rotarlo ligeramente hacia el piloto. Con solo acercarlo o alejarlo un par de centímetros, la flexión de los codos mejora. Además, la espalda recupera su postura erguida.

Altura del pedal de freno trasero y palanca de cambios:

Si para accionar el freno trasero tienes que levantar el pie del posapiés o doblar excesivamente el tobillo hacia arriba, el pedal está mal regulado. Por ello, ajustar la varilla del pedal para que el pie descanse de forma natural reduce la fatiga en las pantorrillas. Además, acelera tu tiempo de reacción en una frenada de emergencia.

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Accesorios ergonómicos cuando la geometría no da más

Cuando los ajustes básicos no son suficientes debido a la estatura del piloto o a la naturaleza radical de la moto (por ejemplo, en una deportiva con semimanillares o una touring de viaje largo), la industria de accesorios ofrece soluciones concretas:

  • Elevadores de manillar (Risers): suplementos de aluminio que elevan y acercan el manillar entre 2 y 5 centímetros. Es la modificación reina para motos de turismo y naked cuando se busca una postura más Erguida.
  • Cojines ergonómicos de aire o gel: más que agregar mullido, su función real es redistribuir los puntos de presión sobre los isquiones (los huesos de la cadera). Además, filtran las microvibraciones de alta frecuencia.
  • Grips de tanque (Tank Grips): protectores de caucho antideslizante a los costados del tanque que permiten apretar la moto firmemente con las muslos. Así, liberan de inmediato la carga de peso sobre los brazos y el manillar.

Veredicto PubliMotos

Manejar motocicleta es una actividad física exigente que no debería ser sinónimo de sufrimiento ni de lesiones a largo plazo. Pensar que el cansancio extremo o el dolor muscular es un «precio obligatorio» que hay que pagar por andar en dos ruedas es un error rotundo de concepto. Por eso, dedicarle media hora en el taller a personalizar la inclinación del manillar, la altura de las palancas y revisar cómo te sientas sobre la máquina te transformará la experiencia de manejo. Tu cuerpo te lo agradecerá en el primer viaje. Además, ganarás un control mucho más preciso y seguro sobre tu vehículo.

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De la Gixxer al maxi-scooter: nuestra primera experiencia en ruta con la Honda ADV 350

¿Cómo se siente salir a carretera por tercera vez en la vida y hacerlo al lado de un peso pesado como la Honda ADV 350? Les contamos nuestras impresiones de primera mano desde el asfalto rumbo a tierra caliente: aceleración, comodidad, suspensiones Showa y lo que le hace falta en tecnología a este imponente maxi-scooter.

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Hoy fue una experiencia bastante interesante en mi primera salida a prueba. No es solo montar en moto, viajar y ya. Hay una serie de componentes que la hacen diferente. Ese es el verdadero disfrute del “viaje”. Se puede detallar lo que no se detalla comúnmente en una salida rutinaria en moto o scooter.

Antes de entrar en materia, hay que ser claros en algo: esta es apenas mi tercera salida en moto fuera de Bogotá. Además, es la primera en una máquina de 250 cc, pues mi moto es 150 cc y casi no sale de la ciudad. En definitiva y comparando, son mundos totalmente diferentes. También el disfrute en carretera es mucho mayor.

Lo primero: la “bajada” a tierra caliente

Salida de Bogotá pasada por agua, nada raro ni novedoso; tocó usar la indumentaria de protección para estos casos, aunque uno siempre se alcanza a mojar un poco. Voy bajando en la Suzuki Gixxer 250, una excelente moto de muy buena marcha. Su reacción es alegre al acelerar, frenos de 10 puntos y una comodidad interesante. ¿La máquina protagonista de la prueba? La Honda ADV 350: un señor scooter en toda la regla. A pesar de yo ser un «novato» en esto de los viajes largos, pude abrir el acelerador en los tramos permitidos. La Honda demostró ser harina de otro costal.

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En los momentos en que logré alcanzarla y detallarla de cerca, noté lo básico: la iluminación es buena. Aunque la intensidad en altas es justa, la profundidad podría ser mayor. Esto es porque por el diseño de la óptica, parece que en ciertos espacios la luz no fluye del todo. Son detalles mejorables tratándose de un sistema Full LED.

Comodidad que llama la atención

El piloto se ve muy cómodo en el asiento; es amplio y tiene buenos acabados. La posición de manejo es totalmente recta. Esto evita el cansancio en la espalda, una gran ventaja de los scooters en general. Pero en esta Honda se nota un trabajo superior.

De esto se desprende la postura de las manos. En mi caso, suelo sufrir de fatiga en los hombros por la posición a la que estoy acostumbrado en mi moto. En la ADV 350 el cuento es completamente diferente: hombros descansados y relajados, brazos a media altura. Además, no están tan estirados frente al manillar, codos semiflexionados y una postura muy cómoda para soportar trayectos largos.

Aparte, el manillar no es exageradamente alto. Yo mido 1,79 m, y el manillar —estando de pie junto al scooter— me queda un poco más arriba del abdomen. A mi parecer, es una altura muy acertada.

Aceleración y velocidad

Al principio mencionaba que este scooter sorprende por su aceleración en la arrancada. La velocidad que toma no tiene absolutamente nada que envidiarle a una moto del mismo cilindraje con caja mecánica. Lo mejor es que no se siente revolucionada al acelerar y ofrece cero vibraciones cuando suben las RPM. Esto indica, a mi juicio, un trabajo sobresaliente del fabricante. Consiguió un motor potente con una estructura sumamente estable, evitando movimientos o sensaciones extrañas al conducir.

¿Y la tecnología?

En este apartado siento que se le pudo exigir un poco más. Si bien cuenta con una excelente pantalla TFT de 5” con gran resolución —que no pierde brillo ni nitidez bajo el sol, permitiendo ver los indicadores sin esfuerzo—, carece de conectividad Bluetooth. Hoy en día, cuando la mayoría de los usuarios quiere estar conectado o proyectar los mapas directamente en la pantalla, esta ausencia obliga a recurrir a soportes externos. Eso sí, equipa un puerto USB tipo C, algo ya indispensable y estandarizado. Es un punto que Honda debería pulir en un diseño tan moderno y vanguardista.

Las suspensiones son otra historia

Acá hay que dárselá toda a Honda por montar unas suspensiones de primer nivel. Adelante lleva una horquilla invertida de 37 mm con 125 mm de recorrido, y atrás un doble amortiguador con depósito separado y 130 mm de recorrido, todo firmado por Showa. Se nota que la marca no escatimó en gastos.

Esto se comprobó cruzando los molestos resaltos de la carretera y en un par de pruebas de frenado y estabilidad que hicimos en ruta: la respuesta fue impecable, logrando un andar sumamente fluido y suave.

Cosas que no me gustaron mucho

A decir verdad, siendo un usuario 100% acostumbrado a las cajas manuales, las objeciones son mínimas. La principal sigue siendo la falta de conectividad Bluetooth, sobre todo sabiendo que competidores directos en el segmento de los maxi-scooters ya la incorporan de serie. Esta conectividad facilita el uso de los mapas.

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Se entiende perfectamente que una marca de tanta tradición como Honda priorice la ingeniería pura y el desempeño del motor —que al fin y al cabo es el corazón del vehículo—. Pero hoy en día los pequeños detalles tecnológicos marcan la diferencia frente a la competencia.

Veredicto PubliMotos

Este es un análisis a priori, basado en lo que viví en una ruta hacia un clima cálido y de menor altitud frente a Bogotá. Allí el scooter responde de una manera totalmente distinta. Dicho esto, me atrevo a decir que la Honda ADV 350 va a dar mucho de qué hablar, y para bien.

De hecho, en las paradas para comer o descansar, era inevitable ver cómo la gente se acercaba a detallarla, a preguntar qué cilindrada tenía y de qué marca era. Es un vehículo que no pasará desapercibido y que todos querrán probar.

(Quedan todos invitados a ver el contenido completo que se está subiendo sobre este scooter en las redes de PubliMotos, de la mano del experto que sí la montó, la probó y la entendió mejor que nadie. Solo les adelantamos algo: no es para nada un scooter aburrido).

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El «efecto 200 cc»: ¿por qué el SOAT cuesta el triple?

Dar el salto de una motocicleta de 190 cc a una de 220 cc en Colombia implica cruzarse con un duro golpe al bolsillo: la tarifa del SOAT se dispara y llega a ser hasta el triple de costosa. Aunque subir de cilindrada suele significar ganar en seguridad activa y tecnología, la regulación actual penaliza a la mediana cilindrada con cobros sin subsidio, distorsionando el mercado de usadas y aumentando la evasión. En PubliMotos le explicamos por qué los 200 cc se convirtieron en un castigo tarifario.

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El Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) se mantiene en el centro del debate público para la comunidad de las dos ruedas. Sin embargo, dentro de la regulación vigente existe un umbral muy claro pero sumamente costoso para los usuarios: los 200 centímetros cúbicos (cc).

Pasar de 199 cc a 205 cc en la tarjeta de propiedad apenas representa una pequeña ganancia en torque y potencia para el uso diario. Sin embargo, en términos tributarios y de aseguramiento, la diferencia golpea de forma directa el presupuesto del motociclista.

La brecha económica: el salto tarifario en cifras

El origen de este desequilibrio se remonta a la implementación de la tarifa especial con descuento del 50% decretada por el Gobierno Nacional. Dicha tarifa buscó aliviar los costos operativos del transporte popular y laboral. Este beneficio cubre únicamente a:

  • Motocicletas de menos de 100 cc.
  • Motocicletas de 100 cc y hasta 200 cc.

En el momento en que una motocicleta figura en el RUNT con 201 cc o más, pierde inmediatamente el subsidio estatal. Además, entra en la categoría de tarifa plena o «alto cilindraje» según el esquema de la Superintendencia Financiera.

En la práctica: el propietario de una moto de 150 cc o 190 cc paga un valor sustancialmente reducido en comparación con el usuario de una 250 cc o 300 cc, aun cuando esta última sea utilizada exactamente para el mismo fin: transporte diario al trabajo o herramientas de mensajería y viajes continuos.

Comparativo estimado del impacto en el bolsillo

Categoría en tarjeta de propiedadEsquema tarifarioCosto aproximado anualImpacto relativo
Motos 100 cc a 200 cc (Ej: Pulsar NS200, FZ 150)Con descuento especial (50%)Franja reducida (aprox. $300.000 – $350.000)Base
Motos de más de 200 cc (Ej: Dominar 400, MT-03, Duke 250)Tarifa plena (Sin subsidio)Franja alta (aprox. $800.000 – $900.000+)Hasta 2.8 veces más costoso

¿Por qué la regulación se quedó atascada en el pasado?

Históricamente, los reglamentos técnicos catalogaron a cualquier motocicleta que superara los 200 cc como un vehículo de uso recreativo, deportivo o de lujo. Esto se hizo bajo el supuesto de que su propietario contaba con una capacidad económica holgada.

Sin embargo, la realidad de la movilidad en Colombia ha cambiado drásticamente en la última década:

  1. Evolución del perfil del usuario: quienes adquieren motocicletas de 250 cc a 400 cc hoy en día no siempre lo hacen por lujo. En gran medida son trabajadores que realizan largos desplazamientos intermunicipales. Además, hay personas que buscan un vehículo con la potencia suficiente para adelantar en carretera de manera segura.
  2. El «castigo» a la seguridad activa: las motos de más de 200 cc suelen incluir de fábrica elementos clave de seguridad como frenos ABS de doble canal, embrague antideslizante (slipper clutch) y control de tracción. Paradójicamente, el motociclista que invierte en una máquina más equipada para proteger su vida termina pagando un SOAT drásticamente superior al de quien circula en una moto básica sin sistemas antibloqueo.
  3. Subsidio cruzado y siniestralidad: la mayor parte de los accidentes de tránsito en el país involucran motocicletas de bajo cilindraje (100 cc – 150 cc) debido a su alta densidad en las calles. Por lo tanto, al otorgar un descuento masivo a este grupo, la balanza financiera del sistema busca equilibrarse cobrando la tarifa completa al segmento superior.

Distorsión del mercado: motos «199 cc» y golpe a la reventa

Esta barrera de los 200 cc ha modificado el comportamiento tanto de las marcas de motocicletas como del mercado de vehículos usados:

  • Ingeniería para el mercado colombiano: las ensambladoras conocen perfectamente este impacto. Por eso, el mercado nacional está lleno de modelos diseñados u homologados intencionalmente con cilindradas de 198 cc, 199.5 cc o 160 cc. Así, las marcas ajustan el motor para no rozar el límite legal y evitan que sus clientes queden atrapados en la tarifa costosa del SOAT.
  • Efecto en la reventa de usadas: comprar una motocicleta usada de 220 cc o 250 cc de años anteriores hoy en día representa un reto comercial. Muchos compradores prefieren abstenerse de adquirir referencias como una Pulsar 220 o una Fazer 250 usada. Esto se debe a que el costo anual del SOAT equivale al 10% o 15% del valor comercial de la misma moto.
  • El riesgo de la evasión: al sentir que la tarifa es desproporcionada, miles de propietarios de motos de mediana cilindrada terminan rodando sin SOAT vigente. Esto incrementa el riesgo social y sobrecarga el sistema de salud pública cuando ocurren siniestros.

¿Cuál es la solución que pide la comunidad de motociclistas?

Voceros del sector, asociaciones de motociclistas y analistas de movilidad coinciden en que el corte tajante en los 200 cc es obsoleto y poco técnico. La propuesta central que se debate en las mesas de trabajo busca:

  • Tarifas escalonadas: crear tramos intermedios (por ejemplo: de 201 cc a 300 cc, y de 301 cc en adelante) permitiría que el salto no sea tan abrupto.
  • Premio a la conducción segura: calificar la tarifa según el historial de siniestralidad del conductor y la presencia de sistemas de seguridad como frenos ABS. Esto sería más justo que juzgar únicamente el cilindraje del motor.

Si usted planea subir de cilindrada, recuerde que al calcular el costo de mantenimiento de una 250 cc o más, el valor del SOAT debe considerarse como un gasto fijo mayor. Esto puede condicionar la viabilidad de la compra.

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