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Niños en moto: consejos prácticos para la semana de receso

Antes de arrancar, revise la norma, el equipo, la ruta y si el menor realmente está preparado para viajar.

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Por Karim Chalá

La semana de receso es una de esas fechas en las que muchas familias aprovechan para salir de la ciudad. Y mientras unos empacan maletas para el carro, otros miran la moto como una alternativa más económica, práctica y, por qué no, divertida.

Pero llevar a un niño como acompañante en una motocicleta no es simplemente ponerle un casco y arrancar. Hay que pensar en su edad, su tamaño, su capacidad para mantenerse estable, las condiciones de la moto, el recorrido y, sobre todo, en qué pasaría si algo sale mal.

Porque en una moto no existe una carrocería que separe a los ocupantes del asfalto.

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Antes de salir: revise la norma de cada lugar

Este es el primer punto y quizá uno de los más importantes: las reglas pueden cambiar dependiendo de la jurisdicción.

El Código Nacional de Tránsito permite que las motocicletas lleven un acompañante y establece obligaciones de seguridad para conductor y pasajero. Sin embargo, las autoridades territoriales han adoptado o interpretado medidas particulares sobre el transporte de menores.

La situación particular de Bogotá

En Bogotá existe una particularidad que vale la pena conocer. El Decreto Distrital 652 de 2025 compila una restricción para motocicletas con acompañantes menores de 10 años y mujeres en estado de embarazo; sin embargo, un concepto de la Secretaría Jurídica Distrital de 2025 señala que, frente a esa restricción, se presentó una derogatoria tácita y que resulta inaplicable por falta de una norma nacional que la sustente.

Por eso, si el viaje comienza en Bogotá pero termina en otro municipio, no basta con conocer la norma de la ciudad de origen. Antes de salir hay que revisar las disposiciones vigentes en cada jurisdicción por la que se vaya a circular.

La regla práctica de los reposapiés

Más allá de lo legal, hay una regla práctica que debería estar por encima de cualquier discusión: si el niño no alcanza correctamente los reposapiés, no debería viajar en la moto. La propia Agencia Nacional de Seguridad Vial ha advertido sobre el riesgo que representan los niños que no alcanzan los apoyapiés y pueden perder el equilibrio o sufrir lesiones.

No convierta al niño en parte de la moto

Aquí aparece una discusión que puede parecer lógica: si el niño es pequeño, ¿por qué no ponerle un arnés o sistema de sujeción para mantenerlo pegado al conductor?

El problema es que estar sujeto a la moto no significa estar protegido frente a un choque.

Por qué un arnés puede aumentar el riesgo

Los sistemas de sujeción para niños en motocicleta en determinados escenarios de accidente, sujetar al menor al adulto puede aumentar la gravedad de las lesiones, porque el niño permanece unido al movimiento y a la masa del adulto durante el impacto.

Por eso, no se trata de inventar soluciones caseras para evitar que el niño se mueva. La prioridad debe ser que el pasajero tenga la edad, tamaño y capacidad suficientes para sentarse correctamente, mantenerse estable y utilizar adecuadamente los elementos de protección.

Nunca adelante del conductor

Y, por supuesto, jamás llevarlo adelante, entre las piernas del conductor o en posiciones improvisadas. Un estudio sobre lesiones en pasajeros infantiles encontró una mayor probabilidad de lesiones en cabeza y rostro entre los niños que viajaban delante del conductor frente a quienes iban detrás.

El casco del niño no puede ser “uno que le sirva”

El casco tampoco se puede resolver con un “póngale este que es más pequeño”.

Talla, ajuste y certificación

El casco debe ser adecuado para la cabeza del niño, estar correctamente colocado y contar con las condiciones de seguridad exigidas por la normativa colombiana.

Además, la cabeza debe quedar completamente dentro del casco y el sistema de retención debe estar correctamente asegurado. No sirve de mucho tener un buen casco si está flojo, mal ajustado o sin abrochar.

Y hay algo más: no compre un casco infantil solamente porque tenga colores llamativos o porque diga “para niños”. Revise que cumpla con el reglamento técnico aplicable y que sea de la talla correcta.

Música sí, pero no para dormir al niño

Un casco con intercomunicador o música puede hacer que el viaje sea mucho más entretenido para un niño. Pero aquí también hay que tener cuidado.

Mantenga al menor atento

La música no debería convertirse en una forma de mantenerlo aislado de lo que ocurre durante el recorrido. Mucho menos utilizarla para intentar que se quede dormido.

Un niño dormido en una motocicleta puede perder la postura y el equilibrio. De hecho, la ANSV ha advertido específicamente que los niños pueden quedarse dormidos mientras viajan en moto y perder el equilibrio durante una maniobra.

Si utiliza comunicación o música, mantenga un volumen moderado, evite sonidos que puedan generar somnolencia y pregúntele constantemente cómo se siente.

  • ¿Estás bien?
  • ¿Estás cansado?
  • ¿Tienes frío?
  • ¿Te duele algo?

Y si tiene sueño, está incómodo o se siente mal, se para. No existe una hora de llegada más importante que eso.

Planee las paradas antes de arrancar

En carro podemos recorrer kilómetros sin pensar demasiado en el pasajero. En moto debería ser diferente.

Los niños pueden cansarse, sentir calor, frío, hambre, sed o simplemente aburrirse de permanecer en la misma posición.

Defina puntos seguros de descanso

Por eso, antes de salir, revise la ruta y determine lugares seguros para detenerse.

No espere a que el niño diga que está cansado. Pare periódicamente, bájense de la moto, caminen un poco, tomen agua y revisen que todo siga en orden.

Una parada de diez minutos puede hacer una diferencia enorme en un recorrido largo.

Tierra caliente no significa “menos ropa”

Si el destino está en tierra caliente, el calor se convierte en otro factor que hay que controlar.

Hidratación y ventilación sin sacrificar protección

El casco, la chaqueta, los guantes y el resto de elementos de protección siguen siendo necesarios, pero el niño también necesita mantenerse hidratado y protegido de una exposición excesiva al calor.

Lleve agua suficiente y haga paradas para hidratarse.

Y cuidado con una idea bastante común: “como hace calor, viajemos en camiseta y pantaloneta”.

En caso de caída, el asfalto no va a distinguir entre 20 o 35 grados.

El calor se maneja con hidratación, pausas, ventilación y una buena planificación; no eliminando la protección.

La ropa también es parte de la seguridad

El niño debería viajar con ropa que cubra adecuadamente brazos y piernas y, en lo posible, con elementos diseñados para la protección de motociclistas.

Manos, extremidades y prendas sueltas

Los guantes también son importantes. Las manos suelen ser una de las primeras partes del cuerpo que una persona intenta utilizar instintivamente para protegerse durante una caída.

Y algo muy importante: nada de cordones, correas, bufandas o prendas sueltas que puedan engancharse con partes de la motocicleta.

La comodidad importa, pero la ropa del niño no puede convertirse en un riesgo adicional.

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El equipaje no puede afectar la conducción

La moto no es una camioneta.

Cargue solo lo necesario y asegúrelo bien

No cargue maletas que puedan moverse, golpear al niño, afectar el equilibrio de la motocicleta o interferir con los movimientos del conductor o del acompañante.

La legislación colombiana establece que no se deben transportar objetos que disminuyan la visibilidad, incomoden al conductor o acompañante o representen un peligro para otros usuarios de la vía.

Si necesita llevar demasiadas cosas, probablemente necesita replantear la forma de viajar.

Con niños, menos velocidad y más atención

Este debería ser el punto más obvio, pero también uno de los que más se olvidan.

Llevar un niño atrás cambia completamente la responsabilidad del conductor.

Anticípese a cada maniobra

No se trata solamente de cumplir el límite de velocidad. Hay que anticipar frenadas, curvas, adelantamientos, cambios de clima, vehículos pesados y cualquier situación que pueda generar un movimiento brusco.

Un estudio realizado con 305 pasajeros infantiles involucrados en siniestros encontró una asociación entre mayores velocidades y una mayor probabilidad de lesiones graves. También encontró mayor frecuencia de lesiones de cabeza y rostro entre quienes no utilizaban casco y entre quienes viajaban delante del conductor.

En una moto con un niño detrás, la conducción suave no es aburrida: es seguridad.

Antes de encender la moto: la pregunta decisiva

Esta quizá sea la pregunta más incómoda de todas: ¿realmente tiene que ir en moto?

No todos los niños están preparados para hacer un viaje largo en motocicleta. Que físicamente puedan sentarse no significa necesariamente que tengan la capacidad de permanecer atentos, mantener la posición durante todo el recorrido y reaccionar adecuadamente ante una situación inesperada.

Lista de verificación final

  • ¿Puede alcanzar los reposapiés?
  • ¿Puede mantenerse sentado correctamente durante todo el recorrido?
  • ¿Está en condiciones de entender y seguir las instrucciones del conductor?
  • ¿La ruta es realmente adecuada para llevarlo?
  • ¿Existe una alternativa más segura para ese viaje?

Porque la Semana de Receso se trata de salir, conocer, descansar y pasarla bien.

La idea es regresar a casa con las mismas personas con las que salimos.

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