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Yamaha viene con un nuevo lanzamiento al mundo. ¿Podrá hacerlo?

Yamaha ha registrado la patente de un revolucionario sistema de Control de Crucero Adaptativo Automático (ACC) que promete cambiar la seguridad en las dos ruedas. Al combinar un radar de proximidad con su transmisión manual automatizada (Y-AMT) y una suspensión electrónica inteligente, la firma japonesa ha logrado replicar la suavidad de frenado de un automóvil, evitando que la motocicleta pierda estabilidad o que el piloto sufra movimientos bruscos.

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El reto de llevar el ACC de los coches a las motocicletas

El control de crucero adaptativo es una tecnología estándar en el sector automotriz. Cuando un coche detecta un vehículo lento, frena de forma autónoma sin perder estabilidad gracias a sus cuatro ruedas, mientras que los ocupantes viajan seguros con el cinturón de seguridad.

En una motocicleta, el desafío es mucho mayor. Una desaceleración imprevista o un frenazo brusco pueden desestabilizar la moto, comprometer el equilibrio del piloto y provocar una situación de peligro o pánico. Para resolver esto, Yamaha no solo confía en los frenos, sino en una gestión integral de la física del vehículo que emula las reacciones de un motorista experto.

¿Cómo funciona el sistema ACC Automático de Yamaha?

La clave del éxito de esta patente radica en la fusión de tecnologías. Yamaha ha conectado la lógica de su control de crucero adaptativo manual con su nueva transmisión Y-AMT (Transmisión Manual Automatizada) y su sistema de suspensión semiactiva.

El proceso de desaceleración automática se ejecuta en cuatro pasos sincronizados por la ECU (Unidad de Control del Motor):

  1. Reducción progresiva: el radar delantero detecta un vehículo más lento y la ECU reduce el acelerador electrónico de manera gradual.
  2. Gestión de marchas (Y-AMT): la transmisión automatizada reduce de marcha y acciona el embrague de forma autónoma. Esto no solo aporta freno motor adicional, sino que evita por completo que el motor se cale al detenerse o bajar drásticamente la velocidad.
  3. Frenada combinada: si se necesita mayor potencia de frenado, el sistema activa de forma milimétrica tanto el freno delantero como el trasero.
  4. Control de geometría: al mismo tiempo que se aplican los frenos, la suspensión electrónica semiactiva delantera se endurece automáticamente. Esto previene el «hundimiento» o anti-dive de la horquilla, manteniendo la moto nivelada y estable.

Innovación y seguridad en el futuro de Yamaha

Esta patente forma parte de la estrategia global de Yamaha para liderar la movilidad del futuro. Además de este asistente de conducción inteligente, la marca de los tres diapasones trabaja activamente en el desarrollo de motocicletas con inteligencia artificial y motores propulsados por hidrógeno.

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Con el desarrollo del ACC Automático, Yamaha da un paso de gigante para reducir los accidentes por alcance y mitigar las reacciones de pánico en carretera, demostrando que la automatización y la seguridad no están reñidas con la esencia del motociclismo.

Preguntas frecuentes sobre esto que pretende Yamaha

  • ¿Qué es el Y-AMT de Yamaha? Es la Transmisión Manual Automatizada de Yamaha, un sistema que elimina la maneta de embrague y la palanca de cambios física, permitiendo que la moto gestione las marchas de forma automática o mediante pulsadores en el manillar.
  • ¿Por qué las motos necesitan una transmisión automática para tener ACC? Sin una transmisión automatizada (como la Y-AMT), si el control de crucero frena la moto de golpe sin que el piloto actúe, el motor se calaría. El sistema automático permite bajar de marcha y desembragar por sí solo.
  • ¿Cómo evita el ACC de Yamaha que la moto se desestabilice al frenar? Lo logra endureciendo la suspensión delantera de forma electrónica para que la moto no se hunda hacia adelante, combinado con un reparto de frenada entre ambos ejes y el uso del freno motor.

Veredicto PubliMotos

En PubliMotos hemos visto pasar de todo y sabemos que para el motociclista purista la palabra «automatización» suele generar anticuerpos. Sin embargo, hay que ser realistas: el tráfico moderno no perdona y los accidentes por alcance en carretera siguen cobrando vidas.

¿Cuál es nuestro veredicto? Yamaha la sacó del estadio. Lo que proponen los de Iwata no es un asistente invasivo que te quita el placer de conducir; es una red de seguridad invisible. La verdadera genialidad de esta patente no está en el radar, sino en la orquestación tecnológica: conectar el cerebro de la moto (ECU) con la caja Y-AMT y la suspensión para que la moto frene como lo haría un piloto profesional, sin perder la línea y sin el temido hundimiento de la horquilla.

No estamos ante un juguete electrónico más. Estamos ante el nacimiento de una nueva era de turismo seguro. Si Yamaha logra calibrar este sistema para que sea tan natural como promete el papel, estamos listos para firmar debajo. La tecnología avanza y si es para salvarnos la piel en la ruta mientras disfrutamos del viaje, ¡bienvenida sea!

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