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Kawasaki: lo bueno, lo malo y lo feo de una marca que no vende motos baratas

Voy a empezar con una advertencia: quien escribe este artículo ha sido propietario de Kawasaki. Y precisamente por eso creo que puedo hablar con objetividad. Porque admirar una marca no significa pensar que todo lo hace perfecto. Significa reconocer cuándo acierta y también cuándo se equivoca.

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Después de años siguiendo la industria de las motocicletas, hay una conclusión a la que siempre vuelvo: en Kawasaki es muy difícil encontrar una moto realmente mala. No necesariamente son las más económicas, tampoco las más vendidas, pero sí son, probablemente, unas de las motocicletas mejor desarrolladas del mercado.

Lo bueno: Kawasaki vende ingeniería, no cilindrada

Mientras muchas marcas buscan competir bajando precios o llenando un catálogo con modelos que apenas se diferencian entre sí, Kawasaki parece seguir otra filosofía: la marca japonesa invierte en desarrollo.

Eso se nota prácticamente en toda su gama. Desde las naked de entrada hasta las supersport, pasando por las Adventure, las touring y las doble propósito. Cada motocicleta transmite la sensación de haber sido diseñada para cumplir una función específica y hacerla muy bien.

La ZX-4RR y el error de mirar solo la cilindrada

Kawasaki nunca ha querido ser la opción más barata del mercado. Pero tampoco juega a ser una marca de lujo con precios injustificados. Su estrategia ha sido otra: cobrar por tecnología, ingeniería y desempeño. Y quizá el mejor ejemplo sea la Ninja ZX-4RR.

Muchos ven una motocicleta de poco más de 400 centímetros cúbicos con un precio cercano a los 65 millones de pesos y concluyen inmediatamente que es costosa. Pero el error está en mirar únicamente el cubicaje.

La ZX-4RR equipa un motor tetracilíndrico de 399 cc capaz de desarrollar alrededor de 80 caballos de fuerza con el sistema Ram Air, una cifra que incluso supera a motocicletas de mayor cilindrada.

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El ejemplo más llamativo es la Yamaha R7. Aunque monta un motor bicilíndrico de casi 700 cc, desarrolla alrededor de 73 caballos de fuerza, es decir, menos potencia que la pequeña Kawasaki.

¿Es una comparación perfecta? No. La R7 tiene otra filosofía de conducción, privilegia el torque y el uso en carretera, mientras que la ZX-4RR fue diseñada pensando en girar muy alto de revoluciones y ofrecer sensaciones propias de una auténtica supersport.

Pero precisamente ese es el punto: Kawasaki demuestra que la cilindrada ya no lo dice todo.

Z500, KLX500 y Versys 1000: desarrollo para distintos usos

Otro ejemplo es la Z500. Por cerca de 38 millones de pesos, ofrece un bicilíndrico que entrega aproximadamente 45 caballos de fuerza, una parte ciclo muy equilibrada y detalles como el sistema ERGO-FIT, que permite adaptar la ergonomía de la motocicleta a diferentes tipos de piloto.

No es la naked más barata del mercado. Tampoco pretende serlo. Es una moto construida para durar muchos años.

Lo mismo ocurre con la nueva KLX500, pensada para quienes buscan una verdadera doble propósito sin caer todavía en el segmento Adventure de gran cilindrada.

Y si el presupuesto lo permite, basta mirar hacia la Versys 1000, una de las pocas motocicletas Adventure que todavía conserva un refinado motor tetracilíndrico, acompañado de un paquete electrónico de primer nivel que incluye modos de conducción, control de tracción, control crucero, acelerador electrónico y múltiples asistencias.

Todo eso explica por qué Kawasaki sigue teniendo una reputación tan sólida entre quienes realmente disfrutan conducir.

Lo malo: mantener una Kawasaki cuesta

Aquí es donde muchos compradores se llevan la primera sorpresa. Comprar una Kawasaki no suele ser el mayor problema. Mantenerla sí puede serlo.

Amplíe: El dólar cayó, las motos despegaron y el momento para comprar nunca había sido tan favorable

Y no porque la marca sea poco confiable. Todo lo contrario. El inconveniente está en que Kawasaki utiliza componentes de muy alta calidad y mantiene estándares de fabricación muy exigentes. Eso termina reflejándose en el precio de los repuestos, los consumibles y algunos mantenimientos.

Incluso las motocicletas de entrada pueden tener costos superiores frente a competidores de similar cilindrada. Por eso, antes de comprar una Kawasaki, conviene hacerse una pregunta muy sencilla: ¿también puedo asumir el costo de mantenerla?

Porque adquirir la moto es apenas el comienzo de la historia.

Lo feo: las motos que todos quieren casi nunca están en vitrina

Si hay algo que todavía puede mejorar Kawasaki en Colombia es la disponibilidad de sus modelos más exclusivos.

Auteco, representante de la marca en el país, ha construido durante años una red sólida de distribución y servicio. La representación es seria, el respaldo existe y, en términos generales, la experiencia como propietario suele ser positiva.

Sin embargo, las motocicletas más especiales rara vez hacen parte del inventario permanente. Modelos como la Ninja H2, algunas versiones de la familia Ninja ZX-10R o determinadas variantes de alta gama normalmente llegan bajo pedido.

No significa que no puedan comprarse. Significa que hay que esperar. Y para quien está dispuesto a invertir más de cien millones de pesos en una motocicleta, esperar varios meses puede convertirse en un pequeño obstáculo.

Aunque también hay que entender el contexto. No tendría mucho sentido que un concesionario mantuviera una H2 exhibida durante meses esperando un comprador. Son motocicletas muy exclusivas y de baja rotación, por lo que el modelo de importación bajo pedido resulta lógico desde el punto de vista comercial.

Quizá ahí esté el secreto de Kawasaki. Nunca ha intentado vender la mayor cantidad de motocicletas. Ha preferido construir una reputación.

Mientras otros fabricantes pelean por dominar el segmento económico, Kawasaki parece sentirse cómoda ocupando ese espacio donde el comprador ya no busca únicamente una moto para transportarse, sino una máquina con carácter, tecnología y un desarrollo mecánico que se siente desde el primer kilómetro.

Eso, inevitablemente, tiene un precio. Y probablemente por eso no sea la marca ideal para todos.

Pero si alguien me preguntara cuál es una de las pocas marcas en las que prácticamente cualquier modelo transmite la sensación de haber sido bien pensado, bien construido y bien desarrollado, mi respuesta seguiría siendo la misma.

Kawasaki.

Y sí, probablemente influya que siempre he sido del Green Team.

Autor Karim Chalá, Periodista de PubliMotos

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