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Ahora sí: alerones para motos que realmente sirven

Durante los últimos años, los alerones se convirtieron prácticamente en un símbolo de velocidad. Los vimos aparecer en las grandes competencias, especialmente en MotoGP y WorldSBK, y poco a poco comenzaron a llegar a las motocicletas de calle.

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El problema es que, para una moto que normalmente circula por carretera, resulta difícil justificar la utilidad de esas pequeñas alas cuando evidentemente no alcanza las velocidades ni enfrenta las condiciones de una motocicleta de competencia.

Porque sí, los alerones sirven. A altas velocidades pueden generar carga aerodinámica sobre la motocicleta, ayudar a mantener la rueda delantera pegada al asfalto y mejorar la estabilidad durante aceleraciones y frenadas. Pero también hay que reconocer algo: en muchas motos de calle terminaron convirtiéndose más en un elemento estético que funcional. Y eso podría estar cambiando.

Bimota encontró otra forma de utilizar las alas

La responsable de esta historia es Bimota y su KB998 Rimini, una motocicleta desarrollada alrededor del motor de la Kawasaki Ninja ZX-10RR y que, además, funciona como base de homologación para el proyecto de Bimota en WorldSBK. 

Pero la verdadera novedad está en el frente: la KB998 Rimini utiliza alerones variables, es decir, alas cuyo ángulo cambia mediante actuadores electromecánicos dependiendo de las condiciones de conducción. Y aquí es donde por fin los alerones empiezan a tener muchísimo más sentido.

Porque no se trata simplemente de poner un ala en la parte delantera y esperar que haga algo. La moto puede modificar su posición dependiendo de la velocidad y de la situación de conducción para buscar el equilibrio entre carga aerodinámica y resistencia al aire.

Bimota explica que el sistema está diseñado para trabajar en frenadas, entrada en curva, cambios de dirección y para controlar la tendencia de la rueda delantera a levantarse.

Más carga cuando hace falta, menos resistencia cuando conviene

En pruebas de la motocicleta se ha observado que hasta aproximadamente 160 km/h los alerones priorizan la generación de carga aerodinámica, mientras que entre 160 y 200 km/h se colocan prácticamente horizontales para reducir la resistencia al aire. Eso es exactamente lo que uno esperaría de una aerodinámica realmente inteligente.

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Cuando frenas, las alas también trabajan

La gracia está en que el sistema no solamente busca que la moto tenga más carga cuando va rápido. Durante una frenada, los alerones pueden modificar su posición para generar más carga sobre la parte delantera y ayudar a estabilizar la motocicleta.

En otras palabras, el sistema puede utilizar la resistencia del aire como una ayuda adicional durante la frenada. No significa que las alas sustituyan los frenos, evidentemente, pero sí pueden contribuir a que la motocicleta tenga un comportamiento más estable al entrar a una curva después de una frenada fuerte.

Ahí está la diferencia entre ponerle alerones a una moto porque se ven espectaculares y desarrollar un sistema aerodinámico que realmente tenga una función.

En la moto de carreras la cosa es todavía más interesante

La versión de competición lleva el concepto todavía más lejos. Bimota ha desarrollado los alerones variables como parte de su regreso a WorldSBK, y la KB998 utiliza esta tecnología dentro de una motocicleta diseñada específicamente alrededor de las exigencias de las carreras de producción.

La diferencia está en el nivel de control que puede tener el sistema. En competición, la electrónica puede gestionar la aerodinámica con mucha mayor precisión, utilizando la información disponible de los sistemas de la motocicleta para adaptar el comportamiento a las condiciones de pista.

En la versión de calle, el funcionamiento está más limitado y los alerones se mueven de manera conjunta. Aquí aparece un detalle importante: WorldSBK y MotoGP no tienen las mismas reglas sobre aerodinámica activa.

WorldSBK permite que una motocicleta homologada utilice el mismo mecanismo aerodinámico activo que incorpora su versión de calle, mientras que MotoGP mantiene restricciones mucho más fuertes sobre este tipo de sistemas. De hecho, para WorldSBK 2025 se establecieron reglas específicas para los componentes aerodinámicos activos o dinámicos. Así que la historia es incluso más interesante de lo que parece.

¿Estamos frente al futuro de las motos deportivas?

Puede ser. Durante años vimos cómo las motocicletas deportivas comenzaron a llenarse de alerones cada vez más grandes. Primero parecían un elemento exclusivo de competición. Después comenzaron a llegar a las motos de calle y, finalmente, terminaron siendo parte del lenguaje visual de las superbikes.

Pero ahora Bimota está haciendo algo diferente: está intentando que esas alas piensen. Que no estén simplemente ahí todo el tiempo generando resistencia, sino que puedan generar carga cuando hace falta y reducirla cuando deja de ser conveniente.

Y eso tiene muchísimo más sentido. Porque a 200 km/h, la aerodinámica ya no es un elemento decorativo: a esa velocidad, el aire se convierte en una fuerza con la que la motocicleta tiene que convivir.

Por eso resulta tan interesante la KB998 Rimini. No porque tenga alerones, sino porque por primera vez podemos empezar a hablar de una motocicleta de calle en la que esos alerones realmente están haciendo algo.

Y quizás ese sea el siguiente paso de las motos deportivas: no tener más alas, sino tener alas que sepan cuándo utilizarlas.

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