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De peatón a motero: mi experiencia con la Bomber 150

¿Es la moto una solución real de movilidad para un padre de familia sin experiencia previa o un reto diario en la selva de asfalto? Desde la perspectiva de quien dio el salto a las dos ruedas pasados los 30 años, analizamos la experiencia real con la Victory Bomber 150 tras cuatro años de uso, los pros y contras técnicos, la empatía entre los diferentes actores viales y una mirada sincera sobre el creciente rol de la mujer en el motociclismo.

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Comprar mi primera moto fue una idea que venía teniendo desde hace mucho tiempo; desde mi época universitaria vi la necesidad de tener un vehículo que me movilizara del punto A al punto B. Quería además que tuviera un poco de estilo. No fue posible sino hasta los 34 años que pude comprar mi primera moto.

No fue una decisión impulsiva ni por fiebre de velocidad. Fue una respuesta directa a la necesidad de movilidad, cansado del tráfico y buscando ganar tiempo para compartir con mi esposa e hija. También, tenía un trabajo en el que ganaba bien y me ayudó a comprarla sin endeudarme tanto. Después de investigar y consultar análisis en canales de contenido especializado —entre ellos PubliMotos— y enamorarme de ese estilo retro neoclásico, me decidí por una Victory Bomber 150.

Hoy, cuatro años después y a mis 38, el balance de esta decisión tiene tanto de bueno como de no tan bueno. Esto lo digo teniendo en cuenta mis conocimientos básicos (muy, muy básicos) de una moto.

Lo bueno, lo malo y lo verdaderamente aburridor

A gran escala, la moto ha sido todo un caballito de batalla. Responde a las exigencias de estos cuatro años en las condiciones climáticas de Bogotá que son habituales. Pero cuatro años dan una visual más detallada de la moto y son cosas que no decía la ficha técnica:

Lo bueno

  • Su estética y personalidad. Recién que la compré robó muchas miradas y hasta se acercaban a preguntarme qué moto era y demás características de ella. Eso era lo que buscaba: una moto diferente a las tradicionales que se ven rodar en las calles de Bogotá. Además, otro detalle que marcó diferencia fue su tablero redondo con iluminación invertida. La secuencia de inicio del tablero fue la que le sacó a más de uno la expresión de sutil asombro.
  • Económica en consumo: Me acostumbré desde el primer momento que me subí a la moto a mantenerla con tanque lleno, (a excepción de las veces que no tenía mucho dinero y me tocaba reabastecer con lo que me alcanzaba) y siempre me ha parecido una moto muy ahorradora. De hecho, según pruebas hechas por PubliMotos, el consumo fue de 117 km por galón. Para alguien como yo, que conoce lo más básico de motos, me parece muy bueno.
  • La respuesta del motor:  Para lo que he necesitado, que es andar en ciudad el motor ha funcionado bien si se tiene en cuenta que en Bogotá predominan los trancones. Así, el ya cotidiano ejercicio de acelero – freno se convierte en una experiencia buena desde el punto de vista de la respuesta de la máquina.
  • El mantenimiento: Pues en general encontré buenos mecánicos y los repuestos necesarios y originales. Los precios nunca fueron altos así que eso ayudó bastante.

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Lo malo

  • La postura de manejo y el sillín: Acá pagué la novatada. Soy un hombre de 1.79 cm de estatura y la moto no brilla por ser la mas alta del mercado, pues apenas mide 1.35 cm. La espalda y los hombros en mi caso, suelen pasar factura. Lo del sillín es otro detalle que poco me gustó, incomoda bastantes después de estar bastante tiempo manejándola. Y no hay que olvidar que no es que sea el más apto y apropiado para llevar pasajero al ser muy corto.
  • Suspensión dura: Este ha sido otro lío para mi gusto. Cada vez que cojo un hueco o un bache, se siente muy fuerte el golpe y la verdad la sensación se vuelve dolorosa con un poco de rabia. En particular, he tenido que cambiar varias veces los retenedores de las suspensiones. Del monoshock la mejoría es leve en una mínima parte, pero volvemos a lo mismo que es muy dura.
  • El detalle de la carga: Otro inconveniente ha sido el que es muy corta para poder ponerle un maletero y seamos sinceros: en lo personal siento que la Bomber no le luce tener uno por su diseño. Por eso me veo en la obligación de estar cargando maleta y funda para el casco para poder llevar paquetes.

y lo aburridor

  • Mi dolor de cabeza con la placa: Desde que tengo la moto, he tenido que cambiar de placa tres veces y todas por el mismo problema: se rompe por donde se ponen los tornillos debido a las altas vibraciones que genera el motor. Y sin mencionar que el guardabarros trasero, donde se ubica el porta placa, es bastante largo. Esto da la impresión de que no queda bien sujeta la placa y no queda en firme, a diferencia de otras motos.

Tengo que hacer una precisión y es que casi no he salido a carretera en la moto como me hubiese gustado hacerlo. Solamente he hecho en cuatro años tres salidas y han sido dos a Zipaquirá y una a La Mesa. Son dos condiciones distintas y la verdad que me dejaron buenas sensaciones, especialmente en el viaje de regreso de La Mesa. En ese trayecto, nunca se colgó la moto en ascenso porque cuenta con buena fuerza: 11.5 Nm de torque. Considero que es bueno y justo para esta moto.

La perspectiva como actor vial

Por cosas de la vida he sido parte de todos los actores viales: ciclista, peatón, conductor de automóvil y motociclista y cada una da una visual diferente. Desde la posición en la que estoy actualmente si se nota la diferencia: hay que “batallar” especialmente con otros motociclistas y con los conductores de vehículos que van desde carros hasta tractocamiones. Eso ha generado mucho estrés al momento de manejar, sobre todo en las mañanas y noches cuando hay hora pico. Todos con el afán de llegar al trabajo o al hogar.

Con los ciclistas, por suerte no me ha ido tan mal al igual que con los peatones. Sin embargo, no falta el “loquito” o el “Highlander” (si es de mi generación, entenderá la referencia) que quiere pasarse por la vía arriesgando la seguridad y la vida tanto de él como la de este servidor.

La protagonista de las vías: la mujer motociclista.

En este punto voy a evitar sonar machista o despectivo. Reconozco el valor y la valentía de la mujer en montarse a una moto como conductora y tener que batallar contra cualquier riesgo y obstáculo. Conozco mujeres que son muy buenas conductoras y que merecen aplausos por manejar, por ejemplo, de mediano y alto cilindraje. Además, les luce andar en ese tipo de motos.

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Pero aparece mi contraparte y es que he visto que muchas mujeres salen a rodar en las vías y no tienen claro manejar a la defensiva y el mínimo de precauciones en las vías. Hay muchas ocasiones en las que aparecen mujeres que no se fijan en los retrovisores y salen al cambio de carril y por poco terminan causando un incidente. En otras, ante la presión que ejercen los carros, buses y camiones, se quedan quietas y bloqueadas sin poder tener capacidad de reacción.

Además, están las otras que se transforman al ser cerradas por otro vehículo y terminan reaccionando de una forma no muy agradable y segura. Siento que acá hay una falla tal vez de las academias de conducción que no tienen un enfoque sicológico para manejar este tipo de situaciones y presiones.

Mi balance y el salto que quiero dar

El haber decidido usar moto a los 34 años me cambió la vida y mi forma de ver a los motociclistas. Como todo, nada es perfecto y tiene sus pros y sus contras, pero he disfrutado cada momento en mi moto. Por eso, como ritual siempre que llego a casa sano y salvo (aunque cansado de la espalda y cuello) le doy gracias a la moto por su buen desempeño y por movilizarme para reencontrarme con mi familia. Insisto, tiene cosas buenas como malas y para mi poco conocimiento en motos, siento que me ha ido bien.

Ahora se viene un paso importante que seguramente usted amigo lector de PubliMotos ha hecho: pensar en cambiar la moto. No es un ejercicio fácil porque seguramente hay un apego a su vehículo y más si es su primera moto, como lo es en mi caso. Han sido cuatro años de mutua compañía y aprendizaje. Siento que es momento de dar el salto a otra máquina. No es fácil de decidir y decantarme por una, a pesar de ya haber visto algunas que me parecen interesantes. En este momento debo primar el diseño, postura, confort de marcha y otras prestaciones que me ha ofrecido mi Bomber 150.

¿Qué criterios debería priorizar para no equivocarme en esta nueva elección? Los leemos en los comentarios.

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