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Esto sería lo último de Honda. Ya hay una patente que ilusiona a muchos

El gran problema de las motos eléctricas de competencia es que no se sienten «vivas». Al no tener motor de combustión ni caja de cambios, los pilotos pierden esa conexión mecánica vital en la tierra. Para solucionar esto, Honda acaba de registrar una patente alucinante: un embrague 100% electrónico que no solo corta la potencia, sino que vibra en las manos del piloto para imitar la fricción de un embrague convencional. Le contamos de qué se trata esta tecnología y por qué cambiará las reglas del Off-Road.

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El segmento del motocross y el enduro es quizás el más exigente a la hora de adoptar la movilidad eléctrica. En una pista de tierra o en una trocha empinada, el embrague lo es todo. Los pilotos lo usan constantemente para controlar la tracción, levantar la rueda delantera o salir disparados de una curva. Al subirse a una moto eléctrica actual, esa herramienta desaparece, dejando una sensación de manejo lineal que a los profesionales no les termina de convencer.

Consciente de esto, Honda ha presentado una patente internacional que busca cerrar la brecha entre el mundo eléctrico y el de combustión. Tomando como base de desarrollo su aclamada CR Electric Proto (que ya ha competido contra motos de gasolina en Japón), los ingenieros japoneses han diseñado un sistema de embrague simulado con retroalimentación háptica.

¿Cómo funciona un embrague de «mentiras»?

Es importante aclarar que este sistema es completamente distinto al de la moto de trial eléctrica de Honda (la RTL), la cual sí usa un embrague mecánico tradicional.

En esta nueva patente, la motocicleta es frameless y no tiene caja de cambios. La manigueta izquierda es un dispositivo electrónico (como el gatillo de un control de videojuegos) que lee la presión de los dedos del piloto y le da órdenes al motor:

  1. Medio embrague: si el piloto aprieta la palanca a la mitad, el sistema reduce proporcionalmente la entrega de potencia a la rueda trasera.
  2. Embrague a fondo: corta totalmente la energía, dejando la moto en «neutro» sin importar qué tan a fondo esté girado el acelerador.
  3. El «Clutch Drop» (arranque agresivo): aquí está la magia. Si el piloto acelera a fondo con el embrague apretado y lo suelta de golpe, el computador del motor eléctrico libera una ráfaga temporal de torque máximo (Boost). Esto es vital para lograr arrancadas explosivas cuando cae la reja del partidor.

La revolución del tacto: retroalimentación Háptica

Si el embrague es un simple sensor electrónico, ¿cómo sabe el piloto en qué punto está «agarrando»? La patente de Honda describe la instalación de motores de vibración en ambos extremos del manubrio y en la base de la manigueta del embrague.

Esta tecnología (similar a la vibración háptica de los teléfonos de alta gama o los controles de PlayStation) engaña al cerebro del piloto. Recrea las vibraciones exactas de un motor de combustión interna y genera una resistencia física en los dedos justo en el «punto de fricción» donde supuestamente el embrague comienza a acoplar. El piloto sentirá que la moto está «viva» debajo de él.

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El valor de la noticia para el segmento

Esta patente tiene un peso gigantesco en la industria. Otros fabricantes ya habían experimentado con embragues falsos en motos de calle, pero la aplicación de la tecnología háptica en el motocross es inédita.

Además de mejorar el rendimiento en el Campeonato Mundial, esta tecnología tiene un enorme valor pedagógico. Hoy en día, las minimotos eléctricas son la puerta de entrada para los niños al deporte. El problema es que, cuando crecen y pasan a una moto de 85 cc o 125 cc a gasolina, no saben usar los cambios. Este sistema de Honda servirá como un simulador de entrenamiento perfecto para que las nuevas generaciones aprendan a coordinar el acelerador y el embrague sin los riesgos de un motor de combustión.

Veredicto PubliMotos

Honda demuestra una vez más por qué es el líder en ingeniería de las dos ruedas. Meter un motor eléctrico masivo en un chasis de aluminio es fácil, pero lograr que esa moto transmita las mismas emociones y exigencias técnicas que una CRF 450R de gasolina es un reto monumental.

El embrague simulado con vibración háptica soluciona el mayor «pero» que le ponen los puristas a la electricidad. Aunque por ahora es solo una patente en papel y falta tiempo para verla en vitrinas, es la prueba reina de que el futuro del motocross eléctrico no será aburrido; por el contrario, será configurable, explosivo y, sobre todo, mantendrá el alma del piloto conectada a la máquina.

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