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Todavía no puedo creer que sigamos comprando Yamaha

Si usted dice que “Yamaha es Yamaha” y que por eso vale lo que vale, lo invito a leer completo este artículo y al final sacar sus propias conclusiones.

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Porque este artículo no busca decir que Yamaha sea una mala marca. Tampoco busca convencerlo de salir corriendo a comprar una Zontes. Lo que busca es poner sobre la mesa una pregunta que, creo, hace unos años ni siquiera tenía sentido hacer: ¿realmente estamos pagando por el producto o por el logo?

La pregunta que antes nadie se hacía

Y es que desde finales de 2025 pasó algo muy interesante.

Zontes presentó su nueva familia de scooters 552. No un scooter, sino cuatro modelos completamente distintos desarrollados sobre la misma plataforma. Se trata de la 552M, la 552Z, la 552G y la 552H. En esencia, hablamos de una plataforma que da vida a una versión estándar, una deportiva, una enfocada a ese doble propósito ligero que cada vez gana más seguidores y un maxiscooter pensado para recorrer largas distancias con toda la comodidad posible.

Todos comparten el mismo corazón mecánico, pero con ajustes que les permiten desempeñarse de forma distinta según el tipo de usuario al que van dirigidos.

La nueva familia 552 de Zontes

Y no estamos hablando de cualquier motor.

Estamos hablando de un bicilíndrico de 552 centímetros cúbicos capaz de desarrollar 52 caballos de fuerza y 56 Nm de torque, cuyo bloque va fijado directamente al chasis, acompañado de un basculante de aluminio y un peso promedio de apenas 178 kilogramos dependiendo de la versión.

Si usted quiere conocer en detalle qué cambia entre la 552M, la 552Z, la 552G o la 552H, en PubliMotos ya hemos hablado de cada una de ellas. Pero este artículo no es para comparar fichas técnicas.

Este artículo es para entender qué está haciendo Zontes en el mundo.

El golpe directo a las marcas tradicionales

Porque, nos guste o no, esta familia 552 pone a marcas como Yamaha, Honda, BMW y muchas otras a explicar por qué cobran lo que cobran.

Y creo que ahí es donde realmente está la discusión.

Porque si algo hay que reconocerle a Zontes es que, a primera vista, cobra muchísimo menos.

Y ojo, no estoy hablando de que cobre menos porque sacrifica calidad, porque use plásticos blandos, porque monte pantallas con poco brillo, porque tenga motores poco refinados o porque siga cargando con esa fama que tenían muchas motos chinas por allá a comienzos de los años 2000.

No. Precisamente eso es lo que cambió.

Zontes ya no quiere competir solo por precio

Zontes parece haber dicho “hasta aquí”. Si vamos a competir, lo vamos a hacer con productos de categoría alta.

Y cuando uno empieza a revisar los scooters encuentra una lista de equipamiento que hace unos años parecía exclusiva de las marcas premium.

Iluminación completamente LED, pantallas TFT, control de tracción desconectable, parabrisas eléctrico, un enorme espacio bajo el asiento, Smart Key, múltiples puertos USB y USB-C de alta potencia, horquillas regulables, batería de litio para optimizar toda la gestión eléctrica del scooter y un nivel de acabados que, sinceramente, ya no transmite esa sensación de “es una moto china”.

Todo eso a un precio que, en muchos casos, llega a representar poco más de la mitad de lo que cuesta un competidor directo como una Yamaha TMAX Tech en el caso eurtopeo (esta última en Colombia sobre pasa los 70 millones de pesos).

Pero hablemos de Colombia

Y sí, podríamos hablar de precios en euros. Pero seamos sinceros. A usted, como lector colombiano, eso probablemente no le dice mucho.

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Entonces hablemos de Colombia. Porque aquí ya tenemos una muestra bastante clara de lo que está haciendo Zontes con la familia 368. Tenemos la 368M, la 368G y la 310M.

La comparación que incomoda: Zontes 368M vs. Yamaha XMAX

Y basta mirar la comparación entre la 368M y la Yamaha XMAX para empezar a hacerse preguntas.

La Zontes cuesta 26.690.000 pesos.

La Yamaha XMAX ronda los 34.700.000 pesos.

Estamos hablando de casi diez millones de pesos de diferencia.

Y mientras la XMAX ofrece un motor de 300 cc con alrededor de 27 caballos de fuerza y 29 Nm de torque, la Zontes entrega 368 cc, 38 caballos y 40 Nm.

Y no quiero detenerme en quién tiene más equipamiento o quién tiene la pantalla más bonita.

Porque incluso dejando todo eso por fuera, sigue existiendo una diferencia cercana a los diez millones de pesos.

Diez millones.

Y diez millones en Colombia no son un detalle.

Diez millones hacen que mucha gente pueda comprar una segunda motocicleta, pagar un seguro durante varios años o simplemente no endeudarse tanto.

El argumento de siempre: la reventa

Entonces aparece el argumento que siempre sale en estas conversaciones. “La reventa.” Y es cierto. Ahí Yamaha sigue teniendo una ventaja enorme. Yamaha es prácticamente un cheque al portador.

La pérdida de dinero cuando llega el momento de venderla suele ser menor y nadie puede negar que la confianza que genera la marca japonesa sigue estando varios escalones por encima.

Eso es completamente cierto. Pero también es cierto que cuando la inversión inicial es mucho menor, la pérdida monetaria real termina siendo diferente. Porque una cosa es perder un porcentaje sobre una moto de casi treinta y cinco millones.

Y otra muy distinta es perder un porcentaje sobre una motocicleta que costó casi diez millones menos.

Entonces, ¿por qué seguimos comprando Yamaha?

Vuelvo a hacer la pregunta. ¿Por qué seguimos comprando Yamaha?

Tal vez porque el logo todavía sostiene buena parte de la decisión. Y no estoy diciendo que esté mal. Al contrario. Si algo hizo extraordinariamente bien la casa japonesa fue construir una reputación prácticamente inquebrantable.

Décadas fabricando motocicletas confiables, una excelente red de servicio, disponibilidad de repuestos y una marca que inspira tranquilidad incluso antes de encender el motor.

El reto pendiente de Zontes

Mientras tanto, Zontes, a pesar de llevar cerca de veinte años en los mercados, todavía tiene que luchar contra muchos prejuicios y más aún en Colombia, donde apenas unos pocos.

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Podríamos hablar de representación.

Podríamos hablar de la disponibilidad de repuestos, que inevitablemente está ligada a esa representación.

Podríamos hablar de la desconfianza que todavía generan muchas marcas chinas.

Todo eso existe.

Y sería absurdo negarlo.

La verdadera revolución no es un scooter

Pero creo que el verdadero cambio no llegará cuando todo el mundo empiece a comprar Zontes.

El verdadero cambio llegará cuando el consumidor empiece a poner en tela de juicio los precios de las motos que durante años dominaron el mercado.

Porque son ellas las que ahora tienen que explicar por qué el usuario debería pagar lo que pagan por ellas.

Y si eso ocurre, si simplemente empezamos a hacernos la pregunta de si estamos pagando por el producto o por el logo, probablemente el mercado cambie.

Y no solamente Yamaha.

También Honda.

También BMW.

También muchas otras marcas que durante años no tuvieron una competencia capaz de ponerlas realmente contra las cuerdas.

China ya no solo vende barato: está cambiando el mercado

Porque eso es justamente lo que está haciendo China con la industria de la motocicleta.

Ya no está llegando únicamente a vender barato.

Está llegando a cambiar el mercado.

Y cuando eso pasa, los que históricamente han liderado tienen que responder con mejores productos, con más tecnología o con precios mucho más justificados.

Porque el consumidor de hoy ya no compra únicamente una marca.

Empieza, por fin, a comparar productos.

Y creo que esa, más que la llegada de un nuevo scooter, es la verdadera revolución que estamos viendo.

(Léase con tono de discurso) Atentamente, Karim Chalá, periodista de PubliMotos

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