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¿Se complica tener licencia de conducción? Otra entidad deberá aprobar

Sacar una licencia de conducción en Colombia está a punto de cambiar desde el próximo mes. Para quienes estén pensando en aprender a manejar, la mala noticia es que el proceso tendrá un examen adicional que deberá realizarse por fuera de la escuela de conducción. La buena noticia es que, por primera vez, quien enseñe a conducir no será necesariamente quien determine si una persona está preparada para obtener la licencia.

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La razón son los Centros de Apoyo Logístico de Evaluación, CALE, reglamentados por el Ministerio de Transporte para realizar los exámenes teórico y práctico a quienes obtengan una licencia por primera vez o hagan una recategorización.

Adiós al juez y parte

Hasta ahora, el proceso ha estado principalmente concentrado en las escuelas o Centros de Enseñanza Automovilística, los conocidos CEA. El aspirante llega a una escuela, recibe allí la formación teórica y práctica y obtiene el certificado que acredita su capacitación.

El nuevo modelo busca separar esas dos funciones: la escuela enseña y el CALE evalúa. De hecho, la Resolución 20253040037125 establece expresamente que los CALE son organismos de apoyo a las autoridades de tránsito encargados de realizar los exámenes teórico y práctico. Además, las personas jurídicas que sean propietarias o socias de un CEA no podrán registrarse como CALE. Esto se hace precisamente para mantener esa separación.

Ese es uno de los puntos más importantes del cambio: quien enseñó a conducir no será quien tenga la última palabra sobre si el aspirante está preparado para obtener la licencia.

Primero llega el examen teórico

La implementación será progresiva y, según el calendario previsto, iniciará a mediados de septiembre. La reglamentación establece que el examen teórico se hará exigible un mes después de que el Ministerio de Transporte notifique oficialmente la entrada en operación de los CALE registrados en el RUNT en el departamento correspondiente. En el caso de departamentos geográficamente contiguos también aplica.

El examen no reemplaza el curso de conducción. El aspirante seguirá teniendo que realizar su proceso de formación en un CEA y obtener el correspondiente certificado de aptitud en conducción. Después de eso, deberá presentar la evaluación ante un CALE.

En la práctica, esto significa un trámite y un costo adicional, pues la tarifa del examen será independiente del valor que se paga por aprender a conducir en la escuela.

¿Y el examen práctico?

La reglamentación contempla tanto el examen teórico como el práctico. Sin embargo, la exigibilidad del práctico iniciará desde 2027 y estará condicionada a que el Ministerio de Transporte determine que los CALE de la respectiva jurisdicción cuentan con la infraestructura necesaria para prestarlo.

Por eso no es correcto afirmar que, desde el inicio del nuevo esquema, todos los aspirantes tendrán que presentar inmediatamente las dos pruebas en un CALE. La implementación será gradual y, cuando el componente práctico entre en operación desde 2027, el aspirante tendrá que demostrar sus conocimientos y habilidades de conducción ante un organismo independiente.

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La UNAD entra en escena

En este cambio aparece otro protagonista importante: la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD. La Ley 2251 de 2022 estableció que los exámenes teórico y práctico deben ser realizados por instituciones de educación superior de naturaleza pública. Posteriormente, el Ministerio de Transporte reglamentó el funcionamiento de los CALE y la UNAD avanzó en el proceso para operar estos centros.

La propia universidad informa que operará los CALE a nivel nacional y que el proyecto contempla evaluación independiente de los centros de enseñanza. Además, incluye mecanismos de verificación biométrica y trazabilidad del proceso.

Esto cambia las reglas del juego: si una persona aprendió a conducir en una escuela determinada, el examen final ya no dependerá exclusivamente de esa institución.

¿Es un golpe para las escuelas de conducción?

Sí, pero también puede ser una oportunidad. Durante años, el modelo permitió que las escuelas concentraran la formación y buena parte de la evaluación del alumno. El nuevo esquema introduce un tercero que tendrá la responsabilidad de comprobar si realmente se adquirieron las competencias necesarias.

Eso significa que una escuela con buenos instructores, buenos vehículos, buenas instalaciones y un proceso de formación serio tendrá que demostrar que sus estudiantes efectivamente están preparados. Al mismo tiempo, el sistema puede dejar en evidencia a aquellas instituciones que convierten el curso en un simple trámite.

Desde ese punto de vista, el verdadero valor de los CALE no está solamente en poner otro examen, sino en separar al que enseña del que evalúa. Esa separación puede generar una presión positiva sobre las escuelas de conducción para mejorar la calidad de sus procesos. Esto sucede porque un estudiante mal preparado tendrá más posibilidades de quedar en evidencia cuando llegue a una evaluación independiente.

¿Y quién termina pagando?

El nuevo conductor. Aprender a conducir seguirá teniendo el costo del curso, los exámenes médicos y los demás trámites correspondientes, pero ahora habrá que sumar el valor de la evaluación que se realice en el CALE.

La reglamentación contempla tarifas para los exámenes y establece que los resultados serán registrados en el RUNT. Por supuesto, eso representa un mayor costo para quien quiere sacar su primera licencia, y ese es probablemente el principal punto negativo del nuevo sistema.

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Sin embargo, si la pregunta es si vale la pena pagar un poco más a cambio de tener un proceso de evaluación realmente independiente, la respuesta es sí. Una licencia de conducción no debería ser simplemente el resultado de haber pagado un curso. Más bien, debe ser la certificación de que una persona realmente sabe conducir.

Más caro, sí. ¿Pero también mejor?

Ese será el verdadero reto. Colombia no necesita únicamente más exámenes; necesita mejores conductores. Para conseguirlo no basta con aumentar los requisitos administrativos. Los CALE tendrán que funcionar correctamente y las pruebas deberán ser rigurosas. Además, la tecnología tendrá que responder y las escuelas de conducción tendrán que tomarse en serio su función de formar.

Al final del día, hay una diferencia enorme entre enseñar a alguien a pasar un examen y enseñarle a conducir. Si los CALE consiguen que esa diferencia sea evidente, el cambio habrá valido la pena.

Probablemente sacar la licencia será un poco más caro. Pero si el resultado es que una persona que obtiene una licencia realmente está preparada para salir a la calle, quizás este sea uno de esos casos en los que pagar un poco más termina costando mucho menos que no estar preparado para conducir.

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